El lunes madrugué más de lo normal porque no dormí nada bien. Algo me inquietaba aunque no sabía qué. A pesar de que el domingo fue un día tranquilo y relajado, sin April rondando, me encontraba algo paranoica, sobretodo cuando pensaba en aquella pesadilla tan incómoda que tuve.
Entre la noche que pasé con April, el regreso de Lara, etc Al final no pude terminar un trabajo, así que me dirigí a la biblioteca una hora antes para que me diera tiempo a acabarlo antes de entrar a clase. Faltaba poco para finalizarlo, cuando me di cuenta que tenía que buscar una cosa en un libro, por lo que me tocó buscarlo por toda la biblioteca. Apenas faltaban veinte minutos para que la alarma sonara.
- ¿Buscas éste?- preguntó una voz al otro lado de la estantería- Diría que sí.
April dio la vuelta y me lo tendió. Lo cogí con mala gana, de malas maneras. Ella tan solo expresó una sonrisa.
- Has madrugado bastante hoy. ¿No podías dormir?- preguntó.
- Ahora no tengo tiempo para contestar absurdeces.
Me senté en la silla a continuar el trabajo, copiando el texto del libro deprisa y corriendo.
- Necesitarás otro libro… ¿Quieres que te lo busque?
- No.- respondí.
- Como quieras, tardarás más.
Ella se sentó conmigo poniendo los pies encima de la mesa. Le lancé una mirada antes de seguir a lo mío. A la mitad de estar escribiendo, me di cuenta de algo: me faltaba un libro. Giré la cabeza lo suficiente para ver su media sonrisa triunfal. Era increíble la facilidad que tenía para sacarme de mis casillas. Aparté la silla en el justo momento en el que ella me ofrecía lo que parecía otro libro más.
- ¿Ves? Toma- lo lanzó a mi lado- No hace falta que me lo agradezcas.
Por fin lo terminé. Resoplé, por lo menos ya era una cosa menos que debía hacer. Cogí los libros que había utilizado y los devolví a su sitio, eso sí, con April detrás.
- ¿Vas a continuar siguiéndome por toda la biblioteca?- pregunté molesta.
- Tal vez…- se apoyó en la estantería- ¿Estás enfadada por algo?
- ¿Tendría que estarlo?
- No, no tendrías.
- Pues eso.
Guardé el trabajo en la mochila, lo coloqué todo y me fui directa a la salida.
- Pero… ¿Por qué estás molesta entonces?- preguntó otra vez.
- No lo estoy.
- Lo estás. Esta vez no he hecho nada…- se frenó- Vamos… Creo- dijo en voz baja.
Me di la vuelta para contemplarla, pero deseché la idea de decirle nada, así que seguí caminando.
- Da lo mismo, April.
- Espera un momento… No me gusta que no me hables.
- Sí te hablo, ¿lo ves? Buenos días, April- añadí con una sonrisa fingida.
Ella me agarró del brazo, haciendo que parase de andar.
- No me gustan tus ironías.- añadió.
- Basta ya, ¿quieres? Si crees que puedes venir a buscarme cuando te canses de jugar a lo que estés jugando, lo llevas claro. Estoy cansada de ser tu juguete, ¿comprendes?
- Te has enterado. Es eso, ¿verdad?
- A ver si te enteras que me da exactamente igual con quién te acuestes o te dejes de acostar. Pero no soy tu íncubo, ¿estamos?
- Cuando es mujer se llama súcubo.
- Pasa de mí.- le increpé enfadada.
Volví al camino, pero April se me adelantó poniéndose delante.
- ¿Estarás mucho tiempo así? Es por encuadrar mi agenda y eso…- le miré- ¡Es broma, Cristel!
- Odio tus bromas. Déjame tranquila de una vez.
Entré en clase antes de que sonara el timbre. ¿Enserio estaba realmente molesta con ella por lo de Amy? No, seguro que no. No podía estarlo.
La clase empezó diez minutos tarde porque Anna se le olvidó, literalmente, su propia clase. Nos mandó sacar el libro y como no se había preparado la clase, simplemente leímos poemas y tuvimos que hacer unos nosotros mismos. Nada más empezó la clase, April levantó la mano.
- ¿Sí, April?
- Es que se me ha olvidado el libro… ¿Puedo compartirlo con alguien?
- Sí claro, ponte con…
- ¿Cristel?- preguntó con cara de niña buena.
Anna me miró. Esperaba que le dijera que no, pero no me dio ese placer. Al momento la tenía sentada a mi lado, haciendo como que leía. Siguieron con los poemas, mientras que April encontró divertido meterme mano en medio de la clase. Deslizó suavemente su mano por mi pierna, al mismo tiempo que yo la sacudía de vez en cuando para que dejara de hacerlo.
- ¿Quieres estarte quieta?- le increpé.
- ¿Continuas enfadada conmigo?- preguntó.
No contesté. Mientras otros analizaban los poemas de distintos escritores, ella volvió a deslizar su mano, esta vez por debajo de mi falda.
- ¡April, o te estás quieta o te corto la mano! ¡Elige!
- ¿Cuánto tiempo crees que aguantarás cabreada conmigo? Asúmelo, Cristel, no puedes.- contestó con una sonrisa.
- ¿Te haces a la idea de que la chica con la que bebiste alcohol ayer, es menor de edad?
- ¿Y?- preguntó sin darle importancia al asunto.
- ¡Joder, April! ¡Que solo tiene quince años!
- Bueno, los tendrá en la mente, pero precisamente en la mente no es en lo que más me fijo, ¿sabes?- dijo guiñando un ojo.
- Eres lo peor- le espeté.
- Pero… ¿A que te encanta?
- Señorita Lemacks, visto las ganas que tienes de hablar, ¿podrías leernos tu poema?- preguntó Anna a voces para que todos se enteraran.
Ella me miró antes de contestar.
- Verás Anna, es que no está terminado…
- Da lo mismo, April. Léelo o sal de clase, allá tú.- añadió dulcemente.
- Pf… ¿Ésta que va a saber de poemas? Si apenas sabrá hacer una O con un canuto…- dijo Paula a alguien.
Aquel comentario no pasó desapercibido ante el oído de April, así que se levantó, cogió su libreta en blanco, lanzó una mirada a Paula y comenzó a recitar.
- Despacio comienzo en tu boca,
muy despacio y sin quitarte la ropa,
mi cama no merece tu cuerpo
virgen como la selva,
mucho para una loba cazadora
pero ideal para el amor.
Despacio voy por tu corazón
muy despacio y me detiene un botón,
y mientras dices basta, me ayudas.
Esa guerra en tu vientre
entre el sigue y el detente,
que hacen decisivo el presente.
También es mi primera vez
¿Oyes?
También es mi primera vez.
Siente como tiemblo, ya ves…
Porque tuve sexo mil veces, pero nunca
hice el amor con nadie.
Toda la clase se quedó atónita. Risas se escucharon al fondo de la clase. La mayoría no quitaba ojo a April, que se regocijaba en lo que acababa de hacer, orgullosa de sí misma.
- Muy… Bien, está muy bien el… Bueno, la forma, y todo… Puedes sentarte, April.- se atrevió a decir Anna.
- Puedo leer otro, si quieres.
- ¡No! Quiero decir, que uno es suficiente, gracias.
- Puedo hacerte una copia si te ha gustado.
- Em… Quizás otro día.- zanjó Anna.
La clase terminó al sonar la campana. El murmullo de algunos al pasar por nuestra mesa se hizo más que evidente en cuanto salieron al pasillo.
- Te estás jugando la expulsión. ¿Eres consciente?- le pregunté.
- Oh… ¿Acaso no te ha gustado mi poema?
- No tenías nada escrito. ¿De dónde lo has sacado?
- Es mío.
- Me dijiste que no te gustaban.
- Sabes perfectamente que te mentí, no me vengas ahora de víctima.
- Estás completamente loca.
- Es la mejor de mis cualidades… ¿Quieres que te recite otro?
- No, muy amable- sonreí- Me voy al descanso.
Ella me cerró el paso e hizo apoyarme en la mesa. Se acercó más a mí hasta que sus ojos oscuros se toparon con los míos.
- Ya no estás enfadada… ¿A que no?
- ¿Por qué te interesa tanto?
- Porque sí. Molestarte es uno de mis divertimentos, si ya lo estás, no tiene gracia enrabiarte.
- Apártate.
April solo sonrió antes de darme un beso. Me estaba poniendo nerviosa, más que nada porque estábamos en mitad de la clase, cualquiera podría entrar y vernos.
- ¿Vas a venir esta noche?- preguntó inocentemente.
- Tengo bastantes cosas que hacer- dije apartándola un poco de mí.
- ¿Y después de hacer esas cosas?
- ¿Se puede saber qué te pasa conmigo?- pregunté algo cansada.
- ¿A qué te refieres?
- Normalmente te lías una vez con una tía y no la vuelves a ver. ¿Por qué a mí no me haces lo mismo?
- ¿Y tú que sabes? Hablas por hablar.
- A ti te pasa alguna cosa, no me digas que no. Sino, no estarías poniendo buena cara a cosas que me recriminarías con malas formas y acosos.
- ¿De verdad quieres saber qué me pasa?- se pegó de nuevo a mí- Me pasa una mocosa pelirroja, eso me pasa.- dijo firmemente.
- ¿Ahora por qué metes en esto a Karol?- pregunté con una risa.
- ¿Cuánto tardó en irte con el cuento?
- Enserio, April… Lo tuyo es grave.
- No quiero que seas de nadie más- añadió molesta.
- ¿Por qué yo sí debo ofrecerte fidelidad?- dije fijando mis ojos en los suyos.
- Porque así lo quiero yo. Eres mía, recuérdalo. No me obligues a marcarte como si fueras ganado.
La última frase no sé si lo dijo de verdad o bromeaba. Su gesto era serio, por lo que ni siquiera me atrevía a preguntarle nada.
- Sigo sin entender qué tiene que ver Karol en todo esto. ¿O acaso por eso te liaste con su compañera de habitación?
April fijó su mirada en la mía con una gran sonrisa que no había visto antes. Se alejó de mí, arrastró una mesa enfrente de la mía y se sentó encima de ella, contemplándome bastante de cerca. Aquel gesto me dio mala espina.
- Puede…- añadió ladeando la cabeza- ¿Y qué si fuera así?
- Pensaría que estás loca, pero loca de atar. Acto seguido me preguntaría a mí misma por qué coño sigo hablándote.
- ¿Sabes algo? No lo hice con esa intención.
- ¿Sabes algo?- me acerqué un poco a ella- No me lo creo.
- ¿No? Vaya… ¿Entonces serías tan amable de explicarme tu teoría?
- Es simple. Eres y actúas como una niña pequeña. Lo único que quieres es llamar la atención. Mí atención para ser exactos.
- ¿¡Cómo me has descubierto!?- chilló- Eso solo lo sabía mi psiquiatra- añadió antes de romper a reír.
- Di lo que quieras, pero que sepas que no soy una marioneta en manos de nadie, ¿vale?
Quise irme, la empujé un poco para pasar entre las mesas, sin embargo ella me lo impidió por enésima vez.
- Tu atención ya la tengo, sino ¿qué haces dándome tanto terreno para jugar? Tengo claro que si lo que quisieras fuera que me alejara de ti, me gritarías un enorme ‘no’… Y no lo has hecho- sentenció sonriendo.
- ¿Crees que me creo que con eso bastaría para que me dejases en paz? Porque si es así de fácil yo…
Antes de que pudiera ni tan solo acabar la frase, cerró mis labios con un beso. Las voces del pasillo se hicieron más intensas. Traté de separarme pero April me agarró con fuerza hacia ella.
En el mismo instante en el que se separó, las voces del pasillo se hicieron todavía más agudas. Sus pasos los escuché como taconeos dentro de mi propia cabeza. Algo dentro de mí se despertó, haciendo que mi cabeza me doliera tanto que casi la sintiera estallar. Me quedé mirando a la nada completamente desubicada.
- Cristel, ¿estás bien? ¿Hola?- pasó su mano por delante de mi cara- ¡Cristel!
La miré a los ojos, pero sin ser consciente de ello. Tenía la mirada perdida y en mi cabeza imágenes fugaces aparecían de repente.
sábado, 23 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
Capítulo 35: Secreto casi Desvelado
- Entonces Lara… Tú y Bayron no…- pregunté de nuevo.
- Qué pesadita. Duérmete o haz los deberes, al menos así te entretienes.- me reprochó ella cansada.
Le tiré la almohada. Ella me la devolvió. Comenzamos a tirarnos las almohadas hasta que tocaron a la puerta. Alguien de pelo rojizo asomó la cabeza.
- Em… ¿Puedo pasar o molesto?- preguntó Karol.
- Claro, pasa.- respondí.
- ¡Solicito asilo político, mi capitana!- dijo Karolina en posición firme.
Lara y yo nos reímos antes de decirle que sí le dejábamos que se quedara un rato.
- Gracias, Cris. Es que me han echado de mi propio cuarto, ¿te lo puedes creer?- ella miró a Lara- Vaya, no nos conocemos. ¿Tú eras la chica de la enfermería?
- Sí, esa soy yo. Me llamo Lara, encantada.
- Igualmente.
- ¿Cómo que te han echado?- les interrumpí.
- Como lo oyes. He ido como siempre a mi habitación y me encuentro con la puerta cerrada. Estoy un rato forcejeando cuando de pronto me abre mi compañera en tanga. Claro, yo me he quedado en plan, ‘¿Pero qué?’ Y me dice que si me puedo ir que está ocupada.
- Hay que tener cara- añadió Lara.
- Bueno, al menos no soy a la única que le ha pasado.- contesté.
- ¿Paula?- me preguntó Lara.
- Paula.- asentí yo riendo.
Me levanté de la cama a por una botella de agua, me moría de sed. Karol aprovechó para sentarse en la silla del escritorio para seguir contando.
- Pero lo increíble es lo que me ha pasado luego. Escuché ruidos detrás de ella.
- ¿Estaba con alguien?
- Depende. ¿Cuándo dices alguien, te refieres a sexo masculino o femenino?
Lara y yo nos quedamos mirándola. En ese instante, una única cosa se me pasó por la cabeza, pero no la expresé. Ahora sí que necesitaba un trago de agua.
- ¿Quién era?- preguntó con curiosidad Lara.
- No seas tan cotilla- le reprimí- Sería mejor que no lo dijera, por si acaso.
- Pues es que aún ni yo me lo creo…- continuó Karolina- Detrás de mi compañera ha salido April. Enserio. Me ha ofrecido hasta Vodka. Luego con toda su cara, me ha cerrado la puerta en las narices.
Pronunció su nombre en el mismo momento en que pegaba un sorbo de agua. Me atraganté y empecé a toser como una loca.
- ¡Ey! Tranquila… Respira.- dijo Karol desde la distancia.
- Se me… Se me ha ido por el otro lado- me excusé.
Lara me miró y después miró a Karol.
- Vamos, que con la tontería te han dejado sin dormir.- añadió Lara divertida.
- Pues ya ves… Todavía estoy asimilándolo. Para ser sincera, lo de April no me a resultado algo tan extraño, pero de Amy, mi compañera, pues sí… Si hace nada decía que quería liarse con el chaval éste… Éste que me presentaste en la fiesta, Cris… ¿Bayron puede ser?
- Pues tu amiga es un poco puta, ¿no?- saltó Lara- No me extraña que le dé a todo. Joder con las niñatas de ahora, qué pronto empiezan a zorrear.
Karolina y yo nos la quedamos mirando durante un rato, hasta que ella se ruborizó y se dio cuenta de lo que había dicho.
- Ups… Perdonad es que se me ha escapado. No sé en qué estaría pensando- se levantó y se puso unas Converse- Esto… Creo que me voy a dar una vuelta.
Lara se fue hacia la puerta mientras nosotras dos reíamos por lo bajo.
- Lara, creo que estará en el otro piso, porque había quedado con Josh.- le advertí.
- ¡Grac…!- dijo desde la puerta- Quiero decir… Si hablas de Bayron, pues gracias por la información, pero no voy a verle a él.
Y desapareció tras la puerta un poco roja. Aproveché para hablar con Karol del día de su competición, para que me explicara más o menos cómo se puntuaba, con qué se fallaba…
- Esto quiere decir que vendrás, ¿verdad?- preguntó con su enorme sonrisa de siempre.
- Si no llueve, me gustaría verte.- ella me miró riendo- Digo que me haría gracia ver una competición de tiro con arco y… Eso.
- Te he entendido, Cris.- finalizó sonriendo y mirando la hora- Creo que me marcho ya… Supongo que dos horas y media habrán sido suficientes. ¿Tú que dices?
- Sí, supongo que… Sí.
- En fin Cris, te dejo dormir ya. Buenas noches.
- Adiós.
Me tendí en la cama después de apagar la luz. Lara no tardaría en venir, pero yo necesitaba dormir del tirón. ¿A qué jugaba April exactamente? ‘No, Cristel, deja de hacer eso, deja de pensar en cosas que no tienen ni pies ni cabeza’ me dije. Di la vuelta a la almohada e intenté conciliar el sueño. Al rato, Lara apareció. No hizo excesivo ruido, sin embargo me desperté.
- ¿Te he despertado, Cris? Perdona.
- Da igual.
La habitación se quedó totalmente en silencio, hasta que Lara lo rompió.
- Oye, Cris… ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro.
- No quiero que te molestes, pero… ¿Qué te traes con April?- me quedé callada ante aquella pregunta que no esperaba oír- Si no quieres contestar, estás en tu derecho.
- Nada.
- Te lo pregunto por la reacción que has tenido cuando Karol la ha nombrado.
- Solo me he atragantado con el agua.
- El día que te llamé, el domingo del accidente antes de que colgaras, me pareció escuchar su voz…
- Serían imaginaciones tuyas.
- El mismo día por la mañana, me pareció ver cómo subías en su coche. ¿Tampoco es cierto?
- Lara, no es lo que crees…
- No creo nada, Cris. Ayer te pregunté qué hacías con el pijama puesto y me contestaste que te habías ido. Llegué de madrugada. Sé que no dormiste aquí. Pensé que en verdad sí que te habías liado con Nico, hasta que hoy por casualidad, alguien ha comentado que una persona pasó toda la noche fuera de su habitación y no fue precisamente Nicholas… ¿Adivinas quién?
Me estremecí. Todo mi cuerpo se estremeció y la carne se me puso de gallina. ¿Qué hacía? ¿Se lo contaba? ¿No? ¿Me inventaba alguna historia?
- Yo no soy quién para juzgarte, pero lo que sí creo es que a Paula no le deberías decir nada.
- ¿Qué?- me sorprendí.
- Ella y April no se llevan nada bien. Mejor dicho, April no se lleva bien con nadie de aquí. Si le dices a Paula algo así, creo que no lo digeriría.
- ¿Estás loca?- encendí la luz- April solo es…
- ¿Tú novia? ¿Tú rollo?
- Mi nada, Lara… Ella no es mi nada.
- Vale, es tu nada, aún así, ten cuidado con ella. No sé por qué, pero no me convence.
- Dímelo a mí- contesté.
- Sin embargo, Karol…
- ¡No! ¡Otra no! Dejadme en paz ya, coño.- cerré la luz de golpe y me acosté.
- Iba a decir que Karol había dicho que dentro de lo malo, April no le parecía tan mala, sino alguien que no encuentra sus sitio… ¿Qué creías que te insinuaba?
- Karolina siempre ve lo bueno en los demás… Aunque no haya nada.- respondí rápidamente.
- Si hasta tú dices que April no es buena, no sé qué haces con ella…
- ¿Podemos dejarlo? Yo tampoco estoy segura de nada, ¿vale? Pero lo menos que quiero es comerme la cabeza ahora. Buenas noches- finalicé.
Al poco tiempo, Lara volvió a dar al interruptor de la luz.
- Aunque si se lo dices a Paula, prepárate para las preguntas morbosas… Ya sabes cómo es- añadió riendo.
- ¡Duérmete!- grité tapándome con la almohada.
Sonreí por lo bajo. Después de todo, no había sido tan difícil. Quizás a partir de ahora podría hablar con Lara acerca de lo que me pasaba con April y tal vez, ella que lo veía todo desde otra perspectiva, podría ayudarme a dejar esto. Fuese lo que fuese.
- Qué pesadita. Duérmete o haz los deberes, al menos así te entretienes.- me reprochó ella cansada.
Le tiré la almohada. Ella me la devolvió. Comenzamos a tirarnos las almohadas hasta que tocaron a la puerta. Alguien de pelo rojizo asomó la cabeza.
- Em… ¿Puedo pasar o molesto?- preguntó Karol.
- Claro, pasa.- respondí.
- ¡Solicito asilo político, mi capitana!- dijo Karolina en posición firme.
Lara y yo nos reímos antes de decirle que sí le dejábamos que se quedara un rato.
- Gracias, Cris. Es que me han echado de mi propio cuarto, ¿te lo puedes creer?- ella miró a Lara- Vaya, no nos conocemos. ¿Tú eras la chica de la enfermería?
- Sí, esa soy yo. Me llamo Lara, encantada.
- Igualmente.
- ¿Cómo que te han echado?- les interrumpí.
- Como lo oyes. He ido como siempre a mi habitación y me encuentro con la puerta cerrada. Estoy un rato forcejeando cuando de pronto me abre mi compañera en tanga. Claro, yo me he quedado en plan, ‘¿Pero qué?’ Y me dice que si me puedo ir que está ocupada.
- Hay que tener cara- añadió Lara.
- Bueno, al menos no soy a la única que le ha pasado.- contesté.
- ¿Paula?- me preguntó Lara.
- Paula.- asentí yo riendo.
Me levanté de la cama a por una botella de agua, me moría de sed. Karol aprovechó para sentarse en la silla del escritorio para seguir contando.
- Pero lo increíble es lo que me ha pasado luego. Escuché ruidos detrás de ella.
- ¿Estaba con alguien?
- Depende. ¿Cuándo dices alguien, te refieres a sexo masculino o femenino?
Lara y yo nos quedamos mirándola. En ese instante, una única cosa se me pasó por la cabeza, pero no la expresé. Ahora sí que necesitaba un trago de agua.
- ¿Quién era?- preguntó con curiosidad Lara.
- No seas tan cotilla- le reprimí- Sería mejor que no lo dijera, por si acaso.
- Pues es que aún ni yo me lo creo…- continuó Karolina- Detrás de mi compañera ha salido April. Enserio. Me ha ofrecido hasta Vodka. Luego con toda su cara, me ha cerrado la puerta en las narices.
Pronunció su nombre en el mismo momento en que pegaba un sorbo de agua. Me atraganté y empecé a toser como una loca.
- ¡Ey! Tranquila… Respira.- dijo Karol desde la distancia.
- Se me… Se me ha ido por el otro lado- me excusé.
Lara me miró y después miró a Karol.
- Vamos, que con la tontería te han dejado sin dormir.- añadió Lara divertida.
- Pues ya ves… Todavía estoy asimilándolo. Para ser sincera, lo de April no me a resultado algo tan extraño, pero de Amy, mi compañera, pues sí… Si hace nada decía que quería liarse con el chaval éste… Éste que me presentaste en la fiesta, Cris… ¿Bayron puede ser?
- Pues tu amiga es un poco puta, ¿no?- saltó Lara- No me extraña que le dé a todo. Joder con las niñatas de ahora, qué pronto empiezan a zorrear.
Karolina y yo nos la quedamos mirando durante un rato, hasta que ella se ruborizó y se dio cuenta de lo que había dicho.
- Ups… Perdonad es que se me ha escapado. No sé en qué estaría pensando- se levantó y se puso unas Converse- Esto… Creo que me voy a dar una vuelta.
Lara se fue hacia la puerta mientras nosotras dos reíamos por lo bajo.
- Lara, creo que estará en el otro piso, porque había quedado con Josh.- le advertí.
- ¡Grac…!- dijo desde la puerta- Quiero decir… Si hablas de Bayron, pues gracias por la información, pero no voy a verle a él.
Y desapareció tras la puerta un poco roja. Aproveché para hablar con Karol del día de su competición, para que me explicara más o menos cómo se puntuaba, con qué se fallaba…
- Esto quiere decir que vendrás, ¿verdad?- preguntó con su enorme sonrisa de siempre.
- Si no llueve, me gustaría verte.- ella me miró riendo- Digo que me haría gracia ver una competición de tiro con arco y… Eso.
- Te he entendido, Cris.- finalizó sonriendo y mirando la hora- Creo que me marcho ya… Supongo que dos horas y media habrán sido suficientes. ¿Tú que dices?
- Sí, supongo que… Sí.
- En fin Cris, te dejo dormir ya. Buenas noches.
- Adiós.
Me tendí en la cama después de apagar la luz. Lara no tardaría en venir, pero yo necesitaba dormir del tirón. ¿A qué jugaba April exactamente? ‘No, Cristel, deja de hacer eso, deja de pensar en cosas que no tienen ni pies ni cabeza’ me dije. Di la vuelta a la almohada e intenté conciliar el sueño. Al rato, Lara apareció. No hizo excesivo ruido, sin embargo me desperté.
- ¿Te he despertado, Cris? Perdona.
- Da igual.
La habitación se quedó totalmente en silencio, hasta que Lara lo rompió.
- Oye, Cris… ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro.
- No quiero que te molestes, pero… ¿Qué te traes con April?- me quedé callada ante aquella pregunta que no esperaba oír- Si no quieres contestar, estás en tu derecho.
- Nada.
- Te lo pregunto por la reacción que has tenido cuando Karol la ha nombrado.
- Solo me he atragantado con el agua.
- El día que te llamé, el domingo del accidente antes de que colgaras, me pareció escuchar su voz…
- Serían imaginaciones tuyas.
- El mismo día por la mañana, me pareció ver cómo subías en su coche. ¿Tampoco es cierto?
- Lara, no es lo que crees…
- No creo nada, Cris. Ayer te pregunté qué hacías con el pijama puesto y me contestaste que te habías ido. Llegué de madrugada. Sé que no dormiste aquí. Pensé que en verdad sí que te habías liado con Nico, hasta que hoy por casualidad, alguien ha comentado que una persona pasó toda la noche fuera de su habitación y no fue precisamente Nicholas… ¿Adivinas quién?
Me estremecí. Todo mi cuerpo se estremeció y la carne se me puso de gallina. ¿Qué hacía? ¿Se lo contaba? ¿No? ¿Me inventaba alguna historia?
- Yo no soy quién para juzgarte, pero lo que sí creo es que a Paula no le deberías decir nada.
- ¿Qué?- me sorprendí.
- Ella y April no se llevan nada bien. Mejor dicho, April no se lleva bien con nadie de aquí. Si le dices a Paula algo así, creo que no lo digeriría.
- ¿Estás loca?- encendí la luz- April solo es…
- ¿Tú novia? ¿Tú rollo?
- Mi nada, Lara… Ella no es mi nada.
- Vale, es tu nada, aún así, ten cuidado con ella. No sé por qué, pero no me convence.
- Dímelo a mí- contesté.
- Sin embargo, Karol…
- ¡No! ¡Otra no! Dejadme en paz ya, coño.- cerré la luz de golpe y me acosté.
- Iba a decir que Karol había dicho que dentro de lo malo, April no le parecía tan mala, sino alguien que no encuentra sus sitio… ¿Qué creías que te insinuaba?
- Karolina siempre ve lo bueno en los demás… Aunque no haya nada.- respondí rápidamente.
- Si hasta tú dices que April no es buena, no sé qué haces con ella…
- ¿Podemos dejarlo? Yo tampoco estoy segura de nada, ¿vale? Pero lo menos que quiero es comerme la cabeza ahora. Buenas noches- finalicé.
Al poco tiempo, Lara volvió a dar al interruptor de la luz.
- Aunque si se lo dices a Paula, prepárate para las preguntas morbosas… Ya sabes cómo es- añadió riendo.
- ¡Duérmete!- grité tapándome con la almohada.
Sonreí por lo bajo. Después de todo, no había sido tan difícil. Quizás a partir de ahora podría hablar con Lara acerca de lo que me pasaba con April y tal vez, ella que lo veía todo desde otra perspectiva, podría ayudarme a dejar esto. Fuese lo que fuese.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)