lunes, 28 de febrero de 2011

Capítulo 39: Todo siempre tan complicado

Tuvimos la suerte de llegar y encontrarnos la puerta principal abierta. Subimos las escaleras a zancadas por si nos veían. Desde el camino había notado a April bastante ausente por no decir que aunque lo ocultara, se le veía un poco ida.
- Oye, ¿seguro que no quieres que te acompañe a la habitación?- le pregunté.
- No voy a mi habitación. Mi compañera estará durmiendo o vete a saber y paso de encontrármela. Es insufrible.
- ¿Dónde vas entonces?- me percaté de que la pregunta era un tanto idiota- Bueno, ¿te acompaño sí o no?
- Que no, pesada. Por si no te has dado cuenta se andar.
- No tengo nada mejor que hacer. Venga, sube las escaleras.
- Tú con tal de dar por culo…- respondió cansada.
- Fíjate, no se de quién lo habré aprendido.
Me hizo una mueca antes de continuar subiendo. Algunos alumnos habían terminado sus clases mientras que otros contaban los minutos que faltaban para salir. Conseguimos alcanzar el último piso sin ningún problema. Entramos al escondite tratando de no rozar la puerta carcomida, por si acaso caía decididamente al suelo. Nada más poner un pie allí, a mi nariz vino un olor a café como la última vez.
- ¿Por qué siempre huele a café?
- Porque sí. ¿Algún problema?
- Borde- contesté girándome para mirar por la ventana.
Ella solo pasó del comentario y empezó a desvestirse para luego tirarse en plancha a la cama. Apagó las luces cuando todavía estaba observando por el ventanal.
- Corre la cortina, que da mucha luz.- espetó.
- Es todo un detalle que hayas esperado a que estuviera cerca de la puerta, ¿eh? Gracias, de verdad.- dije con sorna.
- Quiero dormir. Eres tú la que te has empeñado en seguirme. Ahora haz el favor de correr la cortina, coño.
- Todo dulzura- añadí encendiendo el móvil y corriendo la cortina.
A tientas, con un móvil que alumbraba lo que yo dijera, intenté ir hasta la puerta, pero al pasar justo por el lado de la cama, ella me agarró del brazo, tirándome en la cama. Traté de levantarme pero ella me retuvo cogiéndome de la muñeca.
- Mierda… Imaginaba que harías algo así…
- Bhá, no te flageles tanto. Nadie te culpa por ser tan simple- añadió riendo.
- April, tengo que ir a mi habitación, cambiarme, cenar, ponerme al día con cientos de deberes… Suelta.
- Quédate un rato.
- April, te digo que no tengo tiempo.
- Solo un poco. Diez minutos.
- No.
- Cinco.- estiró de mi brazo un par de veces- Cinco, solo cinco… Venga… Venga…
- Eres incluso peor que mi hermana de dos años. Y no, no es ningún halago.- finalicé.
Ella encendió la luz colocándose al mismo tiempo a mi altura.
- ¿Tienes una hermana pequeña?
- ¿También te molesta?
- Solo comen, duermen y escupen.- me miró- Sí, sí que me molesta.
- A ver si te crees que tú naciste en una especie de incubadora gigante…
Ella fijó sus ojos en los míos. Esa mirada no la había visto hasta ese día. Volvió a tumbarse en la cama sin decir nada.
- ¿No tenías que irte? Ahora es un buen momento.- añadió.
- De verdad, no hay quién te entienda… Y hoy no lo voy a intentar porque estoy cansada.
- Genial… ¿Te vas ya o qué?- dijo empujándome con el pie para que me levantara.
- Podrías, si no es mucho esfuerzo, encenderme la luz, ¿no?
- No. Ves a tientas.
- Pero que estúpida llegas a ser.
Finalmente, sí, tuve que arreglármelas para salir de allí a oscuras. Y sí, me pegué un tortazo con la puerta porque calculé mal la distancia. Mientras caminaba hacia mi habitación pasándome la mano por el chichón, vi a alguien apoyado en mi puerta hablando animadamente con Paula y Lara.
- ¡La desaparecida!- gritó Paula- Si no nos llegamos a encontrar con tu príncipe, ya pensábamos que te habías escapado o algo- terminó riendo.
- Ah…- es lo único que salió de mi boca. Después de un silencio conseguí decir- Él no es mi… Príncipe.
Paula sonrió antes de girarse hacia Nico.
- ¿No? Pues eso hay que solucionarlo. ¿Tienes ya una princesa?
- Pues… Algo parecido- acabó diciendo él ruborizándose un poco.
- Venga, va Paula, vámonos que el chico venía a hablar con Cris, no con nostras- le increpó Lara.
- Bueno. Pero que sepas que de todas formas, nos lo iba a contar- dijo dirigiéndose a Nicholas.
Él rió y ellas aprovecharon para irse de camino al comedor. Abrí la puerta y le invité a entrar. Nico fue a cerrar la puerta.
- Mejor déjala abierta. Es que no quiero que piensen cosas raras- admití.
¿Cosas raras? En realidad prefería mil veces que me vieran entre los brazos de Nico que en los de April. Espanté aquel absurdo pensamiento de mi cabeza.
- Me he inventado que te habías ido a dar una vuelta. Supongo que es lo que has hecho, siendo como eres- empezó a decir.
- Sí, me he escabullido un rato. Tenía la cabeza como un bombo… Necesitaba respirar.
- Pero no vienes del bosque.
Le miré. Me senté en la cama emitiendo un soplido.
- Me he distraído.- Nico resopló- Pero no con ella, en ese sentido… En el sentido de que hemos estado hablando.
- ¿Puedo saber de qué?
- De nada en especial. Sólo me ha dicho algunas cosas sin sentido antes de decirme que estaba algo pedo. Luego le he llevado al escondite. Nada más.
Él se quedó pensativo. Al final tomó asiento a mi lado. Sacó de su bolsillo el móvil, el cual movió nerviosamente un par de veces.
- ¿Te ha comentado algo sobre ella?- preguntó esperando la respuesta.
- Poco.- me giré hacia él- ¿A qué viene esto? Tú sabes de ella más que yo, seguramente incluso te anticipes a sus jugadas. Seguro que intuyes incluso de qué hemos estado hablando.
- Quizás sí. O eso esperaba. Tal vez me equivoque y no la conozca tanto. O tal vez haya cambiado el guión- finalizó.
- ¿Guión?- repetí.
El silencio retumbó en la habitación mientras pensaba cosas una detrás de otras sin ningún orden.
- Oye Nico, yo no entiendo nada. Es más, creo que prefiero no entenderlo. Hablas de lo rara que es April pero siendo sincera… Tú no te quedas atrás.- dije al fin.
- Cris, no la conozco tanto como crees. Ella es tan… Distinta. Hay miles de cosas que le cabrean, al igual que hay otras mil cosas que le encantan, sin embargo, aunque me pidieras que te dijera solo una que odie y otra que le fascine, nunca podría estar seguro ni siquiera el 2% de que eso fuera cierto. ¿Comprendes? Pero dentro de todo este sin sentido, me atrevería a decir que confío plenamente en April. Ella, aún a malas, a regañadientes, ha conseguido ayudarme en los peores momentos. ¿Explicación lógica? Inexistente. Solo te digo que mientras yo confío en ella, ella no confía en nadie. Ni tan solo confía en mí. Pero si la llamo, acude, porque lo he vivido. Lo triste es que como aparece, se esfuma. April mantiene las distancias muy bien, no se deja controlar, ni se deja llevar por algo en lo que no tenga un control absoluto. O aprendes a vivir con eso, o mejor no lo hagas…
- ¿Tú has vivido con eso desde que la conociste?- Nico asintió como si de repente recuerdos lejanos invadieran su cabeza- ¿Y cómo lo aguantas? De repente un día desaparece y no sabes dónde va.
- Pueden pasar meses sin que se sepa nada de su paradero.
- ¿Te parece normal? Yo…- resoplé intranquila- No es que me emocione tenerla todo el santo día pegada- aclaré- pero en mi caso no soporto el no saber. Llámame cotilla o lo que quieras. Pero es algo superior a mí.
- Eres igual de impaciente que April. Entre la una y la otra, siempre la casa sin barrer- añadió riendo.
- No le veo la gracia- inquirí.
- Solo digo que igual, no sois tan diferentes… En el fondo- aclaró.
- Me sigue sin hacer gracia- le repliqué.
Nico soltó una carcajada antes de levantarse. Finalmente guardó su móvil en el bolsillo delantero, dirigiéndose hacia la salida.
- Oye, una cosa…- dije caminando hacia él- ¿Cómo es eso que tienes a una ‘más o menos’ princesa?- pregunté curiosa.
Él sonrió guiñándome un ojo y salió de la habitación silbando, cantando una canción que en ese momento no logré descifrar.

Esa misma noche me dije que disfrutaría de la cena, del murmullo de la gente y de las charlas de Paula y Lara. Después de tanto tiempo sola en la enfermería, con aquellos ataques de sueños sin ningún tipo de sentido, me prometí que me desentendería de todo y disfrutaría.
Aquella noche cenando, me di cuenta que era como si nada hubiese cambiado: Eric estaba con nosotros hablando con Bayron, metiéndose con Paula, diciendo tonterías como siempre… Por primera vez fue como si todo siguiera en el mismo orden de siempre, hasta que vi aparecer a April por mitad del comedor. Me sorprendí a mí misma girando la cabeza entrando a charlar en el tema que estaban tratando Paula y Eric, sin prestarle atención. Decididamente, ella ya no ocuparía mi cabeza todo el tiempo. Pero como siempre pasaba, mi mala suerte ya permanente en mí, hizo que April, por primera vez en toda su vida, se acercara a nuestra mesa para… ¿Hablar con Eric?
- Buen provecho- dijo ella con una amplia sonrisa- Eric, ¿puedes…?
- Sí, claro- atajó él sin dejarle terminar.
Eric se levantó como un rayo de la mesa y entre risas desaparecieron los dos por la puerta del comedor.
- ¿Pero…? ¿Vosotros habéis visto? ¿Alguien me puede explicar qué cojones ha sido eso?- preguntó Paula para romper el silencio.
- No tengo ni la más remota idea de… Eso.- zanjó Bayron.
Todas nuestras miradas se dirigieron hacía él, que siguió comiendo como si nada.
- ¿Qué has dicho?- dijo Lara con una ceja levantada.
- Nada… Habéis preguntado y yo… He respondido. ¿Es que debía de estar callado? ¿No era una pregunta general? Si no lo era, podría haber dicho ‘Chicas…’, pero no lo ha dicho. ¡Igualdad de géneros! Aunque de chicos sólo esté ahora yo, también cuento…. ¡Que no hombre, que no! Siempre estáis ahí pendientes de todo, es que no se puede hablar de nada: si callo porque callo, si hablo porque hablo y si esto porque aquello. ¡Ya no entiendo nada! ¡Ea! Y ahora me marcho porque me tenéis harto… ¡Y punto!
Todas nos quedamos atónitas contemplando el discurso que Bayron estaba diciendo tratando de entender si realmente estaba diciendo algo o estaba burlándose de nosotras. Se levantó enfadado gruñendo y recogiendo su plato, cuando Eric volvió como si tal cosa y se sentó en la mesa.
- ¡Hostias, menos mal!- chilló Bayron- Tardas más y me quedo sin postre.
Eric le sonrió al mismo tiempo que Paula miraba a todos buscando alguna señal de si esto había pasado realmente.
- Yo prefiero no saber nada, llevo una semana bastante movidita. Ala, que os cunda la historieta que os vayan a contar estos dos que yo me voy a dormir. O al menos a intentarlo- dije despidiéndome de ellos.

En cuanto me separé de la mesa, vi a Lara pegarle una colleja a Bayron y a Paula sometiendo al tercer grado a Eric. Me fui pensando en que eran como niños, pero también un poco interesada en esa escena: April saliendo del comedor con Eric. ¿Qué estarían tramando?