Me propuse por todos los medios el no dar juego a April, el tratar de que no me afectara su presencia ni siquiera que creyera que me preocupaba ni lo más mínimo el incidente del vestuario. Aunque lo hacía. Quería borrarlo de mi mente, pero no lo lograba. Era como si algo muy dentro de mí quisiera recordar cada gesto, cada sonrisa, cada mirada… No podía remediarlo.
Hubieron un par de accidentes más en los que ella se hacía la despistada o simplemente se metía donde no le incumbía. Por suerte pude sobrevivir hasta el sábado, que era el día en que Anna nos acompañaría al pueblo y tal vez, podría despejarme e incluso aclarar las ideas… ¿Pero qué tenía que aclarar?
Un autobús paró enfrente del internado. La gran mayoría esperábamos ese día, porque nos dejaban como ganado por el pueblo hasta que Anna se cansaba y nos obligaba a volver. Miré hacia todos los lados antes de subir. Ni rastro de ella. Me sorprendí suspirando tranquila. Y si por el contrario estuviera, ¿qué? No iba a pasarme todo el curso pendiente de las idas y venidas de una prepotente caprichos que se pensaba que todo el mundo podía caer ante su cara bonita. Espera… ¿Cara bonita? ¿Había dicho yo eso?
Al final el viaje fue mejor de lo que me esperaba. Lara, Paula, Byron y unos cuantos más nos fuimos a dar una vuelta: mirábamos tiendas, pasábamos por algunos parques desiertos, veíamos unas fuentes naturales… Paula y yo nos entretuvimos mirando una tienda de colgantes, anillos, etc Pero al final no compramos nada y decidimos buscar a los demás para ir a tomar algo. Cuando ya quedaba poco para oscurecer, Eric se unió también con nosotros.
- Esta noche podríamos organizar alguna cosa, ¿os parece?
- Yo me apunto.
- Paula, deberías acabar de hacer lo que tienes que hacer. No llevamos ni dos semanas y ya tienes deberes atrasados.
- Por si no lo sabéis, esa era la voz de mi conciencia.
Algunos rieron.
- Vamos Cris, deja a Paula que ya es mayorcita… Bastante mayorcita- apuntó Eric.
- A mí también me apetece hacer algo, pero ¿nos van a dejar?
- Parece mentira que no me conozcas Lara… Dile Bayron, explícale que cuando yo digo que vamos a hacer algo, lo hacemos.
- Eso es cierto- rió él.
- ¡Pues ya está! ¡Esta noche toca fiesta!- gritó Paula.
- Voy a invitar a más gente. En cuanto lo tenga todo preparado, os envío un mensaje con la hora y lugar.
Anna no tardó en dar la orden de subir al autobús, al parecer se había entretenido con unos conocidos del pueblo y ya llegábamos tarde a la cena.
- Supongo que vendrás Cris.
- Tengo cosas que hacer.
- No me vengas con tonterías que puedes hacerlas mañana.
Paula insistió tanto que acepté por no oírla. Cerca de las once de la noche, recibimos el mensaje de Eric: ‘Venid a la parte de detrás del internado, que nos vamos con la fiesta a otra parte’.
Al llegar vimos a unos cuantos esperando.
- Hay un hueco en la valla, así que iremos pasando para hacer la fiesta en el bosque. Tenemos hasta la una o así, que es cuando la directora hace la gamba por el pasillo y puede pillarnos. ¿Entendido?
Todos asentimos. Bayron ayudó a Eric a pasar las bebidas por aquel hueco. A mí no me hacía gracia estar en el bosque a esa hora y menos en esa parte del bosque que no conocía, pero por no escuchar a Paula, no dije nada. Conforme caminamos, fuimos viendo un haz de luz que correspondía a una hoguera hecha hacía unos minutos.
- Acordaos que hay que controlar que no haga demasiado humo o pueden descubrirnos.
Dicho esto, la fiesta empezó. Uno de ellos se trajo el coche para poner música y porque traía una nevera con hielos dentro. La gente bebía, contaba peleas con los padres, despotricaban contra los profesores… Todos reían. Sin embargo, yo no me encontraba tan a gusto. Sentía que no debería estar allí, que tendría que estar en otro sitio. Esa sensación me embargó casi toda la noche, hasta que en un descuido de Paula conseguí escaquearme entre algunos chicos y chicas que ni me sonaban.
- ¡Eh! ¿Dónde vas?
Eric venía hacia mí con el vaso en la mano.
- Me aburro.
- Bueno, pues demos un paseo.
- Déjalo, casi prefiero irme a mi habitación ya.
- Te acompaño hasta la verja…
- ¡Que no hace falta joder!- Eric se me quedó mirando un rato- Perdona, es que… Me duele la cabeza.
- No sé que es lo que te pasa, pero llevas unos días muy rara.
- ¿Por qué? ¿Por qué no entro a saco en tus chorradas?
- A parte de eso, porque llevas un par de días distraída.- Eric miró el interior del vaso- Mira, lo de la fiesta fue idea de Paula, me dijo que le ayudara… Quería animarte. Ni ella sabe qué te ocurre, pero últimamente pareces nerviosa.
- Pues no lo estoy. Solo es que no tengo ganas de fiesta.
Eric me miró a los ojos.
- Se que conmigo no vas a hablar estos temas… Es lógico y normal. Pero pensaba que las chicas hablaban de ellos con sus amigas…
- ¿De qué hablas?
- Venga, aunque no lo creas también me a gustado gente y también he estado preocupado por ello.
- Espera… A mí no me gusta nadie.
- Ya…- sonrió- No irás a decirme que te comportas como siempre, porque sabes que no es así. Estás en Babia incluso en clase, por no decir lo zombie que vas a veces por los pasillos. Todo eso es raro en ti.
- No sabes nada, así que mejor cállate.
Me di la vuelta, dejándole con la palabra en la boca. ¿Quién se creía para decirme cómo estaba o dejaba de estar? Estaba así porque sí. No era por nadie. No era por April. Simplemente andaba con la cabeza perdida, eso era todo. ¿Acaso no podía dejar de ser yo unos días? Todo el mundo intentaba que no me tomara tan enserio las cosas, que saliera más… Y cuando lo hago, ahora resulta que ‘estoy rara’ o ‘me gusta alguien’… ¡Pues no!
Me fui a mi cuarto, tan inmersa en mis pensamientos que en cuanto giré una esquina me di contra una persona, reboté y caí de espaldas contra el suelo. No sé por qué, pero lo único que hice fue cerrar los ojos. Estaba tendida en el suelo con los ojos cerrados, tratando de no pensar en nada, como si ese golpe tuviera la fuerza suficiente como para echar todos los malos pensamientos de mi cabeza.
Conseguí calmarme… Abrí los ojos y me incorporé en el suelo. Me pasé las manos por la cara, miré alrededor para ver si estaba el o la que me había empujado, pero no vi a nadie. No vi a nadie hasta que no me fijé mejor en la pared que estaba cerca de mí, en la cual sobresalían unas zapatillas.
- Pensaba que te ibas a quedar ahí toda la noche.
- Genial, ahora para acabar bien el día dime que has sido tú la del empujón.
- No, no he sido yo. Ha sido un chaval de primero o segundo con bastante prisa.
- Entonces qué haces ahí.
- Mirarte.
Busqué su rostro en la oscuridad del pasillo.
- Ahora mismo no estoy para tus locuras. Así que no me toques las narices.
Me levanté esperando en el fondo cualquier contestación o cualquier movimiento de April, pero no lo hubo. Ni tan solo hizo el amago de levantarse de la pared, por lo tanto seguí pasillo arriba, casi sin percatarme de que ya se había levantado y me seguía con su penetrante mirada.
Nada más llegué, me di una ducha de agua fría para relajarme, cosa que no funcionó. Estaba claro que aquel no había sido mi día, tan solo me apetecía borrarlo de la memoria… Me tumbé en la cama y me quedé dormida. No me di ni cuenta de la llegada de Lara hasta que a las cinco de la mañana sonó el despertador avisándome de que tenía que irme a correr. Necesitaba despejarme todavía más y seguramente el aire húmedo de la mañana quizás pudiera conseguirlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario