lunes, 19 de julio de 2010

Capítulo 7: Clover

El aire me daba en la cara, impidiéndome respirar demasiado bien, pero daba igual, después de un rato corriendo ya ni lo notaría. Me prohibí pensar en el internado y todo lo relacionado con ello… Solo quería pensar en otras cosas o simplemente dejarme llevar por el olor mañanero del bosque, por el ruido de las hojas bajo mis pies, las ramas de los árboles bailando una canción silenciosa… Acabé en el claro en un tiempo record. Era precioso, sobre todo a esa hora, cuando el sol aparecía entre las ramas iluminando casi todo ese claro perfecto. Paula no quería venir conmigo, pues ella se lo perdía. Jamás vería algo así. Seguramente después de irme a la universidad, nunca vería un claro tan grande, iluminado y bohemio como este. Me senté en un tronco medio podrido que llevaba ahí desde que recordaba. Exhalé aire… Ese momento no lo cambiaría por nada. Entonces escuché el sonido de una pequeña rama al quebrase, pero pensé que sería un pájaro. Eso creía hasta que me giré volviendo a encontrarme con una figura por desgracia familiar. Resoplé dando a entender que nada más faltaba ella aquí.
- Eres un animal de costumbres, ¿eh?
- Y tú una acosadora profesional, ¿eh?- le reproché.
- Es lo que hace la práctica.
- ¿Sabes que podría denunciarte por acoso?
- Si la otra persona se deja, no es acoso… Pensaba que eras un diccionario andante.
- De todos los lugares en los que podrías fastidiarme, has escogido el peor.
- Ohhh… ¿Acaso este es tu rinconcito de pensar?
Me levanté molesta. Sí, era mi ‘riconcito’ y no me gustaba que estuviera allí.
- ¿Qué quieres?
- No preguntes lo que ya sabes.-giró sobre sí misma observando el paisaje- Te vi el sábado pasado por la ventana.- me miró- Tuve curiosidad.
- ¿Qué ventana? Tu ventana no da a la verja.
April fijó sus ojos en los mío y sonrió pícaramente.
- Una de las muchas ventanas.
Sentí algo extraño pasar de mi garganta hasta el estómago.
- ¿Ibas detrás de mí?
- No, aunque quisiera no podría ir a tu ritmo. Llevo un rato dando vueltas porque no recordaba exactamente a qué hora te vi.
- Claro, tendrías otras cosas en la cabeza.
Esa respuesta salió de mi boca sin pensarla.
- Algo así.- caminó hacia donde estaba yo- Anoche quería darte algo, pero como estabas demasiado acelerada decidí dártelo otro día.
- Ahora resultará que tienes escrúpulos…
- ¿Qué clase de persona crees que soy?
- Una muy molesta.
April dio unos pasos hacia delante al mismo tiempo que yo daba los mismos pasos hacia atrás.
- No voy a hacerte nada. Al menos nada que no quieras.
- Da igual, no quiero que te acerques.
- Te darás cuenta de que te estás comportando como una cría de doce años.
- Pues respeta que no te quiera cerca.
Ella tan solo rió y siguió caminando pausadamente hacia mí.
- Lo digo enserio…
- Sabrás que esto lo hace más divertido.
- April, lo digo muy enserio. Quédate ahí.
Para mi sorpresa, frenó.
- ¡Wow! Es la primera vez que pronuncias mi nombre.
- ¿Por qué no puedes dejarme tranquila? Seguro que puedes ir detrás de otra chica que se deje mangonear por ti.
- No lo dudes, pero ya te dije que a la que quiero es a ti. Soy honesta al decirte que hasta que no te tenga no voy a parar.
- Me revienta que te dirijas a mí como un objeto.
- A mí me revienta que tardes tanto en admitir que tú también quieres lo mismo.
- ¿Crees que todo el mundo baila a tu son? No quiero nada contigo. Ni contigo ni con nadie. ¡Joder! ¿Es que no lo entendéis o qué?
- Es fácil, demuéstramelo. Demuéstramelo no huyendo cada vez que me ves, ni poniéndote a temblar como un flan.
- Yo no tiemblo.
- Sí lo haces. ¿Crees que no me di cuenta?
- ¿Has pensado en la posibilidad de que pareces una psicópata?
Me miró e hizo una mueca.
- Esto está durando demasiado… Odio esperar.- movió algo que llevaba en la mano- Va contra mis principios el dejarte tanto campo para jugar. Todo sería más fácil sino te deseara tanto, pero es una cosa que no puedo evitar. Hacía tiempo que no encontraba a alguien como tú, alguien que de verdad me atrajera tanto, así que ten por seguro que no pienso frenarme porque estoy cansada de hacerlo.
Otra vez no… Mis piernas no reaccionaban y mis ojos no podían dejar de mirarla. ¿Por qué me costaba tanto esfuerzo el decirle que no y echar a correr? Eso es lo que quería hacer: echar a correr.
Inconscientemente caminaba hacia atrás mientras veía como April se acercaba más y más, haciendo que me chocara contra un árbol, sirviéndome casi en bandeja de plata. No tardó nada en llegar donde estaba y situarse justo delante de mí. Cada vez más cerca, yo sin saber qué hacer y mi cabeza con una sola idea que no quería escuchar.
- Si me dices que no lo haga, tal vez…
Me agarró de la cintura para apretarme hacia ella y me besó. Sentí vértigo. Sentí que todo mi cuerpo se estremecía. Sentí que ya era tarde y que me había metido en la boca del lobo, que a partir de ahora ella podría hacer lo que quisiera conmigo… Y ese pensamiento no me gustó.
Intenté no seguirle la corriente, pero April llevaba las riendas de todo aquello que ella misma había provocado.
- Quiero que seas mía… Únicamente mía.
Se apartó para enseñarme lo que tenía en la mano. En el momento en que su cuerpo se separó del mío, una extraña sensación me invadió. ¿Por qué me provocaba tantas cosas, si casi ni la conocía?
Abrió la mano y de ella calló un colgante en forma de trébol de color plata. El mismo que el día anterior había estado mirando con Paula en el pueblo. La miré extrañada.
- Te vi mirando el escaparate.
- Si tú no fuiste…
- Que no montara en el autobús con vosotros no quiere decir que no fuera.- sus ojos de mar miraron el collar- Me llevó una amiga.
De nuevo esa extraña sensación en mi estómago. ¿Qué pretendía realmente?
- ¿Sabes cómo se dice trébol en inglés?
Me miró expectante. Se le notaba que esperaba la respuesta.
- Creo que... Clover.
- Exacto. Clover--->C-Lover. She Lover. Que significa: Ella (es tu) amante. Eso quiero que seas Cristel. Quiero que seas mi amante.
Su cara ensombreció junto a sus ojos. Si antes ni siquiera brillaban, ahora parecían tan oscuros como la noche.
Esas palabras rebotaron en mi cabeza golpeándome como si fueran un martillo. No estaba segura qué quería decir con eso. No estaba segura de nada.
- Simplemente sin ataduras. No esperes nada de mí porque yo no espero nada de ti. Solo quiero sacarte de mi cabeza, solo deseo tu cuerpo pegado al mío… Quieras que no, las dos salimos ganando.- me puso el collar delante- La decisión es tuya. Pero te advierto que mi paciencia tiene un límite.
April lo desabrochó y me lo ató al cuello.
- Decide lo que quieras pero hazlo ya.
Me dio un beso que apenas rozó mis labios antes de darse la vuelta y empezar a caminar en dirección al internado.

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