jueves, 29 de julio de 2010

Capítulo 10: Y entonces llegó Karol

Nada más cerró la puerta, Paula entró gritando mi nombre.
- ¿Estás sorda o qué?
- Perdona, es que estaba… Limpiando.
- ¿Limpiando? ¿Ahora?
- Sí, ya sabes cómo soy de… Ordenada.
- Ya…
Paula observó la habitación de arriba a bajo.
- ¿Buscas algo?- pregunté en cuanto fijó sus ojos en el baño.
- No, que venia a por Lara, pero veo que se ha ido sin mí.
- ¿Ibas a ir con ella a la biblio?
- Sí… ¿Qué tiene de raro?
Reí pensando que lo decía en broma, hasta que me miró toda seria.
- ¡Ah! Que hablas en serio…
- Le pedí que me ayudara a encontrar un libro.
- ¿Cuál?
- Uno. Ya sabes, algo que pueda leer.
- Pues ya se fue. Aunque aun seguirá allí, así que igual la pillas.
- Sí, mejor que me de prisa.
Se dio la vuelta y no pude fingir el respirar tranquila.
- ¡Se me olvidaba! Eric me ha dicho que el domingo nos vamos a su casa a celebrar su cumpleaños, aprovechando el lunes de puente… Ya sabes, desmadre a lo bestia, alcohol y… ¡Sin padres! No podemos faltar, ¿eh?
- El domingo…- repetí yo.
- Eso he dicho. ¿Estás bien?
Entonces se escuchó un fuerte golpe proveniente del baño.
- ¿Qué ha sido eso?
- ¿El qué? Yo no he oído nada- me apresuré a decir.
- Juraría que venía del baño…
- ¡El domingo no puedo!- grité de repente.
- ¿Por qué me gritas?- me miró- ¿Y por qué no puedes?
- Es que… Es que… Tengo que quedarme para… Para…
- ¡Arranca de una vez, que me estás poniendo histérica!
- ¡Anna!- zanjé yo.
- ¿Anna? ¿Qué pasa con Anna?
- Que me ha pedido un favor y se lo debo.
Paula se quedó con cara de no haberse creído ni una palabra.
- Dile que otro día.
- No puedo.
- O yo me he vuelto tonta de golpe o tú eres anormal… Sea lo que sea hasta que no me lo aclares no me voy.
Otro golpe vino del servicio.
- Las cañerías- respondí al gesto de Paula.- Si me disculpas un momento, que tengo que ira a…
- ¿Al baño?
- Eh… Sí. Ya sabes… Cosas… Cosas que pasan.
Antes de que respondiera nada, abrí la puerta y me metí dentro. April tenía un gesto de estar pasárselo muy bien sentada en la bañera.
- ¿Pero eres tonta o qué?- le reproché- ¡Deja de dar golpecitos!
- El domingo eres mía. Era por si no lo recordabas.
Suspiré. Le miré a los ojos.
- La fiesta empezará sobre las once y se pondrá interesante sobre las doce. Además, si le digo que no, después del otro día me va a crucificar.
- Deberías aprender a no darle importancia a lo que piensen de ti.
- Quiero ir a esa fiesta.
- ¿Para ver a tú Eric? ¿Para estar con tu estupenda Paulita? ¿O para estar con los tres a la vez si se tercia?
- Es imposible hablar contigo, eres peor que una cría…
- Tú verás, pero como me canses, salgo de aquí pero ya.
- ¿Pretendes que esté contigo todo un domingo?
Ella sonrió.
- ¿Lo dudabas?
Me puse a cavilar. Para mis adentros sonreí y me levanté de golpe, cosa que extrañó a April.
- El domingo como tal termina a las doce- sonreí triunfante- Así que puedo ir a la fiesta.
Se me quedó mirando desafiante y por una vez, no dijo ni reprochó nada. Salí del cuarto de baño para decírselo a Paula.
- Las cañerías estas, que están muy viejas. Respecto a la fiesta, pues creo que sobre la una estaré lista.
- Bueno… Menos da una piedra. Pero tendrás que ir tú sola, que yo me voy con Bayron.
- ¿Con Bayron?- le pregunté canturreando.
- Y con Lara. Con Bayron y Lara. A veces pienso que tienes una idea equivocada sobre mí…
Paula me sonrió con la mirada. Se quedó un rato en silencio, como si dudara qué decir.
- Otra cosa…
- Qué.
- No quiero… Si puedes evitarlo… No le digas nada a ella.
Le entendí a la primera.
- No es tu fiesta. Es la de Eric.
¿Pero qué estaba diciendo? ¿Estaba defendiendo que dejara ir a la fiesta a April?
- Me da lo mismo. No la quiero allí.
Otro golpe sonó en el baño.
- Pero yo no puedo hacer nada. Quizás ni quiera ir.
- A ver si me entiendes… Que vaya o no, es lo de menos. Lo que no quiero es que tú y ella estéis en la misma habitación- Paula hizo una mueca al darse cuenta de cómo había sonado esa frase- Quiero decir… Que no me cae bien ya lo sabes. Pareces otra cuando está a tu lado, aunque esté a tres metros. Te comportas raro.
- Define eso de ‘raro’, porque no se la paranoia que os ha entrado a todos con la misma chorrada…
- ‘Raro’ como ahora, que te pones a la defensiva sin motivos- chasqueé la lengua- ¿O es que sí hay un motivo, Cris?
- ¿Qué motivo va haber?- la miré- Como tú quieras. De mi boca no saldrá nada, pero si se entera por otros medios y le da la gana de ir, no quiero que la montes. Solo pasa de ella, sino cojo y te dejo allí. ¿Vale?
- A la una en punto. Te esperaré cerca de la entrada.
- Ya, ya…
Paula salió de la habitación al mismo tiempo que me sentaba en el borde de la cama. No pasó ni dos segundos cuando se abrió la puerta del baño de un portazo y April emergió de él como un rayo. Intenté frenarla, pero no pude, tan solo pude gritar su nombre en viva voz para que se diera por aludida. Antes de que yo pudiera decir nada, sentenció:
- Tranquila, que no me verás en la estúpida fiesta de tu novio.
Y se marchó sin más. No la entendía. Por mucho empeño que pusiera, jamás entendería las reglas que ella misma se imponía. Sentí la necesidad de ir tras ella, pero al darme cuenta pensé que no sería una decisión acertada.

Sonó el timbre. Mientras me dirigía a clase pensando ‘Otra mañana que me quedo sin desayunar’, vi a Eric hablando con una chica. Supuse que se la estaría camelando para que se apuntara a su estupenda, entretenida y educativa fiesta. La chica me miró e hizo que Eric se girara hacia mí.
- Dichosos los ojos- le sonreí- Vendrás a mí fiesta.
- ¿Eso es una pregunta o una afirmación?
- Afirmación- moví la cabeza a un lado- ¿Pero sabes por qué es afirmación? Porque tienes que enseñarle a esta chica de aquí tan guapa mi mansión y en el proceso, hablarle bien de mí.
- Joer Eric, no hemos llegado todavía a nada… ¿Y ya me cambias por una más joven?
A la chica no le pareció buen chiste ya que cambió el gesto y arqueó una de sus cejas.
- No soy tan joven, ¿sabes? Aunque si es una alabanza por tu parte, te lo perdono- no supe qué decir, así que ella dio un paso con la mano estirada- Me llamo Karolina. Karolina con ‘K’. Pero tú puedes llamarme Karol.
- ¿Oyes? ¡Con ‘K’! Qué morbazo, ¿eh?- dijo Eric riendo.
- Ahmm… Yo soy Cristel. Encantada.
- Cris, ¿no?- me estrechó la mano- Te conozco. O mejor dicho, conozco tus apuntes que van rulando por medio internado- reí- Y también conozco tus marcas.
- ¿Tú corres?
- No, a mi me va más el rollo tranquilo. Soy la mejor tirando con arco.
- ¿La mejor de tu clase?
- No… La mejor del mundo- las dos reímos y Karol se me quedó mirando- Algún día si quieres, te puedo enseñar.
- Bueno… Ya que copias mis apuntes, lo veo justo.
- ¡En fin! Siento interrumpir esta charla tan… Divertida, pero hay que ir a clase.
- Se siente mal porque no hemos hablado de él- me susurró ella- Tienes razón Eric, habría que irse. Ya nos veremos.
- Eso espero, preciosa. Te buscaré en mi fiesta.
Karol tan solo sonrió y dijo adiós con la mano.
- Hay que ver como eres, no desperdicias una…
- Eso es cierto, hay una que se va a desperdiciar.
Tosió y le pegué un capón. Llegamos puntuales de milagro a otra clase aburrida.

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