viernes, 9 de julio de 2010

Capítulo 1: El Primer Día

Miraba por la ventana el estupendo paisaje que dejaba atrás de nuevo, o por lo menos si tenía suerte, hasta navidad. Otro curso empezaba en el elitista colegio en el cual mis padres me habían matriculado desde los doce años, con la misma gente de siempre y con los mismos profesores estrictos de siempre. Con miles de normas a seguir y con un millón de obligaciones por hacer… Pero a estas alturas, ya me daba igual. Tanto tiempo allí hacía que considerara aquel edificio como mi segunda casa.

- ¿Sabes qué, Cristy? Me dijo tu madre que han cambiado los uniformes.
- ¿Ah, sí? ¿Y qué han hecho? ¿Por fin han cambiado el rojo oscuro por granate? Espera, no me lo digas… ¡Han puesto bolsillos más amplios! Ya era hora, porque ahí no cabía ni un billete ‘arrepretujado’…
Mi padre me miró con una amplia sonrisa.
- No, creo que solo han mejorado el escudo o algo así… Aunque es bueno saber que no soy el único que piensa que tendrían que quitar el rojo oscuro por granate.
Reí con ganas. El viaje siempre era lo mejor de todo, tanto para ir como para volver, porque mi padre siempre trataba de hablar conmigo, ya fuera contándome cosas de su trabajo, interesándose por mis estudios o simplemente haciendo comentarios idiotas sin venir a cuento.
- Oye, y… Ya sabes…
- ¿Qué?
- Bueno… Pasas mucho tiempo en el internado… Y esas cosas.
- ¿Tratas de decirme algo en concreto?
- Supongo que ya habrás hablado con tu madre sobre… Esas cosas.
- Papá, si vas por ahí, ahórratelo por favor…
- ¿El qué? Si no iba a decir nada. Solo me interesaba por ti como el padre preocupado que soy… Y para saber sutilmente cual es el nombre del chaval al que tengo que partirle la cara por sobar a mi hija.
- ¡Papá!
- ¿Me lo vas a decir?
- ¡No!
Hubo un silencio en todo el coche, en el que escuché en un susurro ‘De todas maneras tu madre me lo contará’ al mismo tiempo que daba un giro y paraba enfrente de la enorme verja. Esta se abrió para dar paso al enorme Volkswagen negro en el que nos encontrábamos.

Llegamos al punto de encuentro por excelencia, en donde se encontraban coches de todo tipo, un montón de padres hablando de miles de cosas diferentes y por supuesto, medio alumnado contándose el verano tan estupendo que habían pasado.
- En fin, ya estamos aquí.- mi padre se quitó el cinturón y se quedó un momento quieto- ¿Sabes qué podríamos hacer? ¡Arrancar de pam el coche e irnos los dos solos a una isla desierta o a la playa! ¿Qué te parece?
- Que todos los años dices lo mismo y nunca lo haces… Y que no te pega decir ‘de pam’.
- Es cierto… Es que tu madre me mataría.- me miró- No es que le tanga miedo a tu madre, no. Yo soy un hombre y los hombres no tenemos miedo…-dijo sonriendo- Solo es que le tengo… Pavor. ¿Te acuerdas de aquel día que se me olvidó ir a la cena? Jamás había pasado tanto miedo… Creía que no volvería a ver a mi pequeña Cristy crecer…
- Papá… Cristy no. No aquí. No aquí nunca. ¿Vale?- dije fusilándole con la mirada.
- Me acabas de recordar a tu madre… Y eso no es bueno.

Ambos salimos del coche e inmediatamente mi padre entabló conversación con un matrimonio y yo aproveché para alejarme e ir a reencontrarme con mis compañeros.
- ¡Cris! ¡Eh, Cris!
Me giré de inmediato y ví a Paula corriendo hacia mí.
- ¡Uh! ¡Increíble! Te tengo que contar el verano de mi vida… ¿Y tu qué? ¿Dónde está tu padre? Quería saludarlo.
- Está allí, hablando como siempre.
- Luego le saludaré. Es que es muy majo. Mira, porque está casado que sino… Gr...
- ¡Dios, que es mi padre! Córtate un poco…
- Tsss… Ten un poco de respeto a tu madrastra, ¿quieres? A ver si voy a tener que internarte… ¡Ah, no! Que ya lo estás.- Paula empezó a reírse ella sola y me contagió la risa.
- Mira que estás mal de la cabeza.- añadí entre risas.
- ¡Hola chicas! ¿El verano bien?
- ¡Hey Bayron! Qué, ¿has follado mucho este verano?
- ¡Paula!
- Si es solo una pregunta… De verdad, que rancia eres a veces.
- Pues no te creas… Y eso que tengo un nuevo caballo, mejor que el anterior. Completamente negro, de ahí su nombre: ‘Dark’.
- Ya, bueno, nadie dijo que el ser guapo le acompañara la inteligencia para poner nombres.
- Muy graciosa. A ti no te pregunto, ya supongo que no habrás jugado al parchís.
- ¡Pero si el parchís es muy divertido! También se juega comiendo.
Los tres volvimos a reír hasta que una tos interrumpió las risas.
- Hola Paula. Hola… Tú- dijo mirando fijamente a Bayron- Cariño, me marcho ya que tengo que llevar a tu madre al aeropuerto. Ya sabes que tienes que estudiar, prestar atención y todas esas cosas que dice tu madre. Por mi parte con que de la habitación solo salgas para ir clase, suficiente.- de pronto se giró a Bayron- Oye, chaval… De hombre a hombre… Más te vale que a mi hija no le hagan nada o iré directamente a por ti y solo a por ti, y no quieras saber lo que puedo a llegar ha hacerte.
- ¡Papá, haz el favor!
Bayron tragó saliva y miró a Paula que se estaba descojonando viva.
- Tranquilo, señor… No le quitaré la vista de encima. ¡No! Quiero decir que la vigilaré… Bueno, más bien que… ¡Uy! Me llama mi hermano. Adiós Paula y… Cris…
- ¡Cómo mola, Señor Brais! Ojala mi padre hubiese dicho eso a los quince años…- yo la miré- Digo… Ups, creo que yo también me voy a poner las cosas en la habitación. Hasta luego.
Esperé a que Paula estuviera lejos y miré a mi padre.
- ¡Qué! Ese niño no te merece.
- Deja de espantarlos, que luego no me dirigen la palabra en todo el curso.
- Um… Entonces funciona.- él me miró con su sonrisa característica, miró a los lados y preguntó- ¿Puedo ya?
- Solo si prometes que después te vas.
- Ufff… Está bien.
Mi padre me abrazó con fuerza y me dio un beso en la mejilla.
- En serio, te cuidado y estudia. Si necesitas algo sabes de sobra que me cojo el primer avión y vengo aquí. Sea lo que sea.
- Lo sé papá. Gracias, en serio.
- Una cosa más.- se metió la mano en el bolsillo y sacó un preservativo- Toma, que se que no todo el monte es orégano.
- ¿Pero qué? ¡Que te van a ver!
- Cógelo.
- Papá, no necesito que… Quiero decir que en el caso de… ¿Crees de veras que es tan complicado conseguirlos o qué?
- ¿Ah, no? ¿¡Pero en qué clase de centro te hemos metido!? ¡Dios! ¡Esto no puede ser! Voy ha hablar con tu madre para sacarte de aquí y…
De un movimiento rápido, me guardé el condón en el bolsillo y empujé a mi padre hacia el coche.
- Vale, ya lo entiendo. Ya me voy… Que sosa puedes llegar a ser, hija mía. Porque tienes la misma mala leche que tu madre, que sino pensaría que te cambiaron al nacer…
Se metió en él, lo puso en marcha y antes de irse bajó la ventanilla para dirigirse a mí una última vez.
- No creas que te voy a dar el resto de la caja. Ese te tiene que durar por lo menos dos años más, hasta que ya no pueda prohibirte nada y te tenga que atar a la pata de la mesa para que no te vayas de casa. ¿Estamos?

Me despedí de él y cuando le perdí de vista, respiré profundamente y una sonrisa se dibujó en mis labios.

1 comentario:

  1. aims... YO TAMBIÉN KIERO UN CONDÓN¡¡¡ XD... está bien, me gusta que tenga un vocabulario que sea normal, es decir, el que se usa siempre XD

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