Regresamos hablando de todo en general, sin tocar ningún tema en concreto.
- ¿Desde cuando estás aquí?- pregunté a Karol.
- Si no recuerdo mal, desde los catorce o así.
- Un año…
- Dos- rectificó.
- Uno. Que sepa aun tienes quince años.
- ¿Tú que sabes? Todos tenemos dos edades: la natural y la mental.
- ¿Eso qué tiene que ver?
Me miró algo molesta, se le veía en la mirada.
- Eso tiene que ver que dentro de nada tendré dieciséis.
- Y yo diecisiete, pero ahora tengo dieciséis, y seguramente cumpla antes que tú, por lo tanto…
- Oye, vamos a dejarlo. Odio la chorrada esta de que si eres una niña, una adolescente o yo que se. Siempre pasa igual, cuando tienes veinte años y el resto veintiuno, nadie se plantea lo niña que eres o dejas de ser.
Paré de caminar cuando llegamos al final de la escalera, pero ella siguió caminando.
- Perdona, no quería molestarte.
- No lo has hecho, es solo que…- me miró con sus ojos verdes ahora algo decaídos- Cuando todo el mundo te toma por lo que no eres, es muy complicado quitar esa imagen que tienen de ti al resto del mundo. Si para ti soy una niña, para el resto también. Aunque no me comporte como tal… La edad es lo que importa.
- ¿No crees que exageras un poco?
- No- sentenció con su mirada puesta en la mía.- Tu no lo entiendes, porque no tienes el problema que tengo yo.
- ¿Cuál es ese problema?
- El problema es simple: en alguien de quince no se va ha fijar una de… Dieciocho, por ejemplo.
- Eso lo dirás tú.
- No lo digo: es.
- Creo que andas muy equivocada. No tiene que ver la edad, sino cómo se sienta esa persona cerca de la otra.
- Todo teoría. La teoría solo sirve en los libros y para hacer exámenes, no para el día a día.
Otra vez volvió ese silencio incómodo. Quería decirle algo, pero no sabía el qué… Se le veía algo triste, no me gustaba verla así cuando de normal era la alegría en persona.
- ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Claro- le contesté.
- ¿Eric tiene novia?
Le miré. Sus ojos se clavaron en los mío esperando la respuesta. No me digas que estaba así por él… Por Eric. Porque él no era la clase de chico que se hecha novia. Él es la clase de chico que solo busca un rollo y punto. Pero a él no le importaba si tenían quince, dieciséis o veinticuatro. No, esa pregunta no tenía que ver con su preocupación… Entonces, ¿por qué la hacía? Supongo que para romper ese silencio que había ocupado todo el pasillo.
- ¿Eric? Pues… No. No tiene, que yo sepa. No es la clase de chico que tiene novia, ¿sabes?
Le respondía aquello a ver cual era su respuesta. Sonrió, de golpe sus ojos volvieron a ser los de siempre. O estaba demasiado fuera de juego en estas cosas, o no entendía su repentina tranquilidad al saber la respuesta, si hasta yo me había dado cuenta de que no le gustaba Eric… Por lo menos no le gustaba demasiado.
- Vale, gracias. Era por curiosidad más que nada.
- Ah…
- ¡Hey! ¿Podremos repetir algún día lo de hoy?
- Bueno… Si quitamos la parte de la serpiente… Perfecto.
Sonrió. Se acercó un poco a mí.
- Tienes algo en el pelo.
Estiró el brazo y me quitó una hoja de uno de mis cabellos. En ese momento alguien tosió falsamente.
- ¿Interrumpo?- preguntó April.
No se el porqué, pero nada más verla me aparté un poco de Karol. Para ella esa acción no pasó desapercibida, así que me miró a mí para luego mirar a April.
- No claro. Solo… Hablábamos.
- Wow…- se le escapó a Karolina mientras miraba a los ojos de ella- Impresionas más en persona. Eres la nueva, ¿no? Es que eres muy popular en el internado.
- No te haces a la idea de lo que eso me interesa- le respondió fríamente sin dejar de mirarme- Si has terminado de hablar con Cristel… ¿Qué heces aquí plantada?
Le hizo esa pregunta sacando su mirada de la mía y fijándola en la de Karol. Ésta se la aguantó todo lo que pudo hasta que bajó la mirada.
- April, déjala- conseguí que volviera a mirarme- Estaba hablando conmigo antes de que aparecieras.
- Yo no he visto que estuvierais hablando.
- April, ya.- le repliqué.
- Creo que mejor me voy- de nuevo sus ojos se posaron débilmente en los míos- Quizás nos veamos en la fiesta. Adiós Cris.
- Adiós.
Me dedicó una de sus agradables sonrisas antes de enfilar hacia abajo el pasillo. April la siguió con la mirada y hasta que no la perdió de vista, no dejó de mirar.
- ¿Por qué siempre tienes que montar estos numeritos? Me cansan. Me cansan mucho.
- Ahora se la razón de que tardaras tanto en llegar- dijo con gesto frío.
- Es mi problema. Tú ni pinchas ni cortas en mis problemas o decisiones…
- Me la traen floja tus problemas. Pero cuando tus decisiones chocan con las mías, ahí sí tenemos un problema. Sabías que hoy eras mía, pero aun así has tardado.
- No me hables como si fuera un objeto. Como si fuera tú objeto.
Eso no le gustó para nada, se acercó a mí de un paso y con una de sus manos agarró el trébol.
- Mientras lleves esto en el cuello, yo soy tu prioridad.
- Si es por eso, puedo quitármelo. ¿Es lo que quieres?
- No juegues conmigo, Cristel. Te dije una vez que ni se te ocurriera hacerlo.
- Entonces déjame en paz. Ya he cedido ante ti… ¿Qué más quieres?
- Todo.- contestó al tiempo que me besaba.
La aparté. Estábamos en mitad del pasillo, cerca de la puerta de mi habitación. Nada más faltaba que alguien me viera con ella de esa manera.
- Me voy a arreglar.
- Una cosa… A mí me da igual lo que hagas o dejes de hacer con esa chica, pero siempre iré yo delante.
- Lo que tú digas…
Lo que menos me apetecía era discutir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario