La puerta se cerró detrás de mí. Me alejé de ese lugar a zancadas, tratando de no pensar, pero era imposible no hacerlo.
April continuaba inmersa en su mundo cuando escuchó un sonoro golpe junto con algunos pasos. Una persona cruzó la puerta torpemente, haciendo mucho ruido.
- ¿¡Y ahora qué!?- gritó enfadada.
- Eh, tranquila… Que soy yo.
- ¡Joder! ¡Solo faltabas tú hoy!
- Yo también me alegro de verte- contestó Nico con una amplia sonrisa.
Ella apartó el cuaderno a un lado, estaba claro que se habían propuesto fastidiarle el día, así que desistió de su empeño.
- ¿Te ha visto entrar C…- se frenó- …Ella?
- ¿Cris? No, casi me ve pero mis reflejos han sido rápidos y me he escondido a tiempo.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Verte. Hacía días que no te veía y estaba preocupado.
- Claro, eso será.- fingió una risa- No tengo el día para tonterías. Si quieres algo dilo de una vez.
- No quiero nada.- él contempló la habitación- Vaya, pues si que te ha quedado cuco el nidito de amor.
- Calla esa boca- dijo levantándose por fin de la cama.
- ¿Qué? Me gusta esto. Te lo has currado a conciencia.
Ella caminó sin decir nada hasta el ventanal. Miró el paisaje, se perdió entre sus pensamientos rodeada de nubes… Al final se dio la vuelta para encontrarse con los ojos de Nico.
- ¿Sabes? Dentro de poco he quedado con la loca del internado.
- ¿¡Stacy!?-preguntó sorprendido.
- ¿Pero qué dices? ¡La directora, imbécil!
- Ahh… Pues habla bien… ¡Qué susto!
- ¿Quién es Stacy?
- Uf, una tía que está muy loca… ¡Como una regadera!
- Bueno, ¿no dicen que el sexo con una loca es fantástico?
- Eso es cierto, solo hay que mirarte a ti.
Él empezó a reírse de su propio chiste, justo lo contrario que April, a la que no hizo ninguna gracia.
- Es una broma, mujer… Ahora en serio, prefiero quedarme con la duda. Esa tía es tremendamente bipolar, lo único que me faltaría es que en pleno tema se pusiera a llorar o incluso a descojonarse. ¿Te imaginas qué corte de rollo? Nada, nada… Paso de ella. Y tú haz lo mismo que ya te digo que no vale demasiado la pena.
- ¿Desde cuando me das consejos a mí?
- Desde siempre. Otra cosa es que hagas oídos sordos.
Nico se acercó a ella sin quitarle los ojos de encima, alzó la vista para encontrarse con su mirada de hielo. Él ya la conocía hacía tiempo, aunque intentara ocultar cosas sabía perfectamente qué le pasaba, cómo era April en la realidad. Pero se había acostumbrado a esa barrera, a esa coraza de la que alardeaba ante todos, así había sido siempre: autosuficiente. O eso era lo que ella creía.
- Um… Estás muy sexy con este conjunto. ¿Es nuevo?
- ¿Realmente te importa?
- No mucho, la verdad.
Caminó con sumo cuidado hasta estar a su altura, le cogió con suavidad de las manos y la atrajo a él para besarla. Sus manos se entrelazaron hasta que Nico rodeó su cintura con sus brazos, al mismo tiempo que ella elevaba los suyos para rodear su cuello. Ambos jugaban a un juego que ya conocían porque no era la primera, ni última vez que lo hacían.
Nicholas atrajo a April todo lo cerca que pudo. Acariciaba su costado, su espalda… En un intento de provocarla aunque fuera solo un poco, porque desde un principio tenía claro que ella no estaba para fiestas. ¿Cuánto más disimularía? Sonrió para sus adentros cuando ella dio un paso atrás, separándose de él.
- Aparta… Ahora no tengo cuerpo para esto.
- ¿En serio?- preguntó haciéndose el sorprendido.
- ¿Por qué me miras de esa manera?
- Por nada… Solo que es un poco extraño.
- ¿Es extraño que no me apetezca follar contigo?
- Hasta ahora no me habías rechazado- añadió con tono de sorpresa.
Al ver su gesto, Nico pensó que no sería capaz de aguantar la risa. Le encantaba la facilidad con que a veces lograba sacarla de sus casillas, era uno de sus hobbys preferidos. Para él, era como hacer rabiar a una hermana… O prima segunda, según fuera la circunstancia.
- Que te den, Nicholas.
Se giró para dirigirse a uno de los armarios, de donde sacó el uniforme que iba a ponerse.
- Tú solo me llamas por el nombre completo cuando te toco la fibra sensible.- dijo entre risas.- Lo siento, pero es que me encantas cuando no sabes que decirme y acabas con un ‘Vete a la mierda’, ‘Que te den’, ‘Déjame en paz’ y derivados.
- No me toques las narices, ¿quieres? O te meto una hostia que te saco de aquí volando.
- Relaja, chica… Si que estás sosa hoy.
April no le prestó atención, se fue quitando prendas quedándose en ropa interior y empezó a vestirse. Cuando buscó a Nico con la mirada, lo encontró sentado en la cama.
- ¿Qué observas que no hayas visto antes?- dijo ella en tono de burla.
- No te estaba mirando. Estaba pensando.
- Sí, es una perfecta excusa viniendo de ti.
- No me lo contaste todo, ¿cierto? Normalmente estás enfadada con el mundo, sin embargo estos días has estado distante… Enfadada pero por algo más específico. ¿Me equivoco?
- ¿Tratas otra vez de psicoanalizarme?
- Trato de ayudarte.
- Pues no lo hagas. Te conté lo que te tenía que contar. Final de la historia.
- ¿Y si le pregunto a Cristel? ¿Me dará la misma versión que tú?
Ella fijó sus ojos en los de él dibujando un gesto serio en su cara.
- He dado en el clavo- dijo con una sonrisa- Pero puedes relajarte, como siempre el tonto de Nico esperará a que se lo cuentes… Algún día- añadió en un suspiro.
- Te crees que lo sabes todo- le dijo molesta.
- Tan solo te conozco, amiga mía. Eres transparente como un cristal para mis ojos.
April levantó una ceja y terminó de vestirse. Si había suerte, todo quedaría en una simple amonestación… Si no era así, se iría a otra parte. La misma historia de siempre.
- La corbata- anunció él.
- ¿Qué pasa?
- Póntela. Se supone que tienes que parecer una niña buena e inocente a la cual la adolescencia le ha influido negativamente.
- Odio la corbata. Es estúpido, no pinta nada en un uniforme.
- ¿Pretendes seguir buscando desde aquí o volver a empezar en otro lugar?
Al final cedió a regañadientes. Tras un par de recomendaciones de Nico para no meter la pata, ella se encaminó hacia el despacho de la manda más. Su cabeza era un no parar, continuos pensamientos de todo tipo vagaban por su mente, algunos incluso solo podría entenderlos ella misma. Sí, April era una buena compañera para April. Nadie, nunca, podría entenderla salvo su otro yo, atado en corto por si acaso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario