Soplé de manera que mi flequillo subió para luego bajar. Cinco minutos de estar apoyada en la pared, se escuchó la voz de Eric por toda la casa. De golpe, la música paró.
- ¡Buenas noches! ¿¡Os lo estáis pasando bien!?- un montón de personas gritaron al unísono que sí- ¡Así me gusta! ¡Ahora, voy a poner un remix de mi cosecha, dedicado a… Ella ya lo sabe!- rió- ¡Venga, quiero que todos y sobretodo, todas, la bailéis!
En cuanto dejó de hablar, de fondo empezó la música. No alcanzaba a oírla del todo, pero cuando puse bien el oído, me di cuenta de qué canción era. ‘Sweet Caroline’ versionada con otra que ya no conocía.
Me reí al tiempo escuchaba detenidamente la canción:
Fue en la primavera, y la primavera se convirtió en verano. Quién habría pensado que tú vendrías…
Eric era un Don Juan con todas las letras. Si había que hacer algo para que la chica le prestara atención, él lo hacía, por muy burra que fuera esa cosa. Entonces me vino la imagen de April… Mirándolo bien, se parecían, solo que las maneras de él eran mucho más agradables que la manera de hacer las cosas de ella. Pensando en eso, noté que alguien se situaba a mi lado.
- ¿Te importa compartir tu rincón secreto?- preguntó el chico.
- No, apóyate si quieres.
- Búf, gracias.
- ¿Mucha gente?
- Muchísima.
Él se me quedó mirando durante un rato.
- ¿Te conozco de algo?
- Si vas al internado Saint Patrick, posiblemente sí.
- Ajá, eso va a ser. ¿Qué curso?
- Primero de Bachiller.
- Pues seguro que nos hemos cruzado. Yo voy un curso por delante- sonrió.
Nos quedamos en silencio y la música lo envolvió todo.
- ¿Te puedo pedir un favor?- preguntó él.
- Ehm… Depende.- contesté algo desconfiada.
- ¿Puedes sujetarme un momento el vaso?
- Claro.
Nada más me lo dio, se fue al fondo del pasillo, se colocó un poco detrás de mí y se agachó. Solo terminar su acción, una chica se asomó observando el pequeño vacío de arriba a bajo. En cuento se fue, él asomó la cabeza.
- Esto… No creas que siempre hago estas cosas.- dijo mirándome desde abajo- Es tan solo que…
No pudo acabar la frase porque la misma chica volvió a pasar a mirar el mismo vacío. Enarcó una de las cejas y se marcho de nuevo.
- ¿Se ha ido?
- Creo que sí…- le dije.
Asomó sus grandes ojos verdes antes de levantarse de un salto.
- Quizás esto te haya parecido un poco raro, pero no es lo que parece.
- ¿No te ocultabas de esa chica?
Él me miró. Agarró el vaso diciendo:
- Vale, puede que sí sea lo que parece.- reí- Claro que todo esto tiene una explicación lógica y no demasiado patética.
- ¿Estás seguro?- dije riendo.
- Vale, quizás tampoco tenga una explicación tan lógica.- añadió riendo conmigo.- En fin… Me llamo Nico. Nicholas Harrys.
- Cristel Brais.
Puso los ojos como platos antes de darme la mano.
- ¿Cristel?- apartó la vista- Me suena tu nombre…
- Apuntes- afirmé.
- Apuntes- afirmó él asintiendo con la cabeza y sonriendo.
Empezamos a charlar animadamente de muchas cosas. Bueno, de todas las cosas que la música permitía escuchar. Era un chico muy majo, simpático y… Guapo. Sus ojos verdes claros expresaban lo que sentían, su sonrisa era preciosa, su pelo castaño claro le daba un aire algo desordenado… Me sorprendí de no haberlo visto antes. ‘Lo vería pero no me fijaría’. Las palabras de Karol me vinieron a la cabeza. ¿Dónde andaría?
- Creo que me iré, no sea que le de por mirar de nuevo.- me sonrió- Espero verte pronto Cristel.
- Puedes llamarme Cris si lo prefieres.
- Está bien, Cris. Tengo la sensación de que nos volveremos a ver.
Acto seguido, después de mirar a ambos lados, se fue. Me quedé allí quieta, hasta que me dije que sería mejor volver a la esquina por si las moscas.
De camino, me di de bruces con Eric y Karol.
- ¡Hombre! Menos mal que te he dicho que no te alejaras demasiado, ¿eh?
- Con tanta gente me he perdido.
- Ya. Voy a por algo de beber. Intenta no perderte otra vez.
Eric también desapareció entre la multitud de gente que bailaba.
- Dulce Carolina…- canturré- Good times never seemed so good, I've been inclined
to believe they never would…
- Calla anda, que me ha dado una vergüenza…
Las dos empezamos a reírnos.
- ¿Dónde te has metido? Miraba por ahí a ver si te veía y me venías a salvar, pero ni flores.
- He estado ocupada- dije sonriendo- Ya sabes… Cosas.
- Um… ¿Cosas? Que raro suena eso viniendo de ti.
- ¿Por qué? No soy tan aburrida como la gente dice.
- ¿La gente dice eso?- preguntó sorprendida- Habladurías, envidia… A mí no me aburres para nada.
Una chica desde lejos empezó a hacer señales extrañas para llamar la atención de Karol, pero estaba distraída conmigo, así que tuve que señalarle con el dedo para que se diera cuenta.
- Es mi amiga.- dejó el vaso a mi lado- Seguramente quiera contarme su última conquista… En fin, ahora vengo.
Suspiré. Quería irme, darme una ducha fría y acostarme. Nada más separarme de la pared, Eric apareció como por arte de magia.
- ¿Pensabas dejarme otra vez tirado?
- No- mentí- Iba a estirar las piernas.
- Y yo soy el Papa- me miró- Me debes un baile, señorita Brais.
- ¿No me lo puedes perdonar? Es que estoy cansada, he tenido un día ajetreado…
- Nada de eso- dijo negando con la cabeza- Hoy no te librarás tan fácilmente.
- Eric…
- No. Venga, tú te vienes conmigo.
Sin mediar ni una palabra más, me estiró del brazo. Me llevó por el multitudinario pasillo hasta llegar a la otra parte de la casa, algo desértica por decirlo así. En ese pasillo se frenó haciendo que chocara contra él y fuera a parar a una mesa decorativa. Del golpe, el jarrón que había encima se cayó, haciéndose añicos.
- ¿A quién se le ocurre pararse de sopetón?
- Perdona, creí que había alguien en esta habitación.
- ¿Solo en esta? Están todas a rebosar.
- ¿Lo has comprobado?- preguntó con cierta sorpresa- ¿Con quién?
- ¿Qué? Claro que no lo he comprobado, pero es de sentido común.
Alcé la vista al mismo tiempo que veía una figura acercarse hacia nosotros. Eric se giró y sin cortarse un pelo, la miró de arriba a bajo.
- Madre mía April, que buena que estás…- le miró- Y muy guapa también- añadió con una sonrisa de oreja a oreja.
- Gracias- contestó ella con otra sonrisa perfecta.
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