martes, 24 de agosto de 2010

Capítulo 19: Desencuentro

¿Gracias? ¿Ella había dicho… Gracias? ¿O es que la música había interferido para que escuchara mal?
- Em… No quiero ser portadora de malas noticias, pero en el comedor hay unos chicos buscando cosas para hacer una hoguera. Creo que han encontrado un álbum de fotos o algo.
- ¿Un… álbum? ¿De fotos?- preguntó Eric tragando saliva.
- Ajá.
Eric salió corriendo en dirección contraria a la que me llevaba antes. Debería ser un álbum muy importante para que reaccionara de ese modo. Seguía apoyada en la mesa, sin prestar atención a April, sin tan siquiera mirarla… Bueno, la vi de reojo, sin fijarme demasiado.
- ¿No decías que no vendrías?- acabé preguntando.
- Cambié de opinión- aunque lo disimulara, en su voz se le notaba algo de rabia.
Esta vez fijé mis ojos en los suyos. Sí. Aunque tratara de disimular en su cara se reflejaba un poco de rabia.
- ¿Ibas a algún sitio con tu novio?- preguntó, pero no contesté- ¿Y Paulita? ¿No debería estar pendiente de que no me acercara a ti?
Hice de nuevo oídos sordos. Quería aguantar sin mirarla, pero no sabría si realmente lo conseguiría.
- ¿Qué tal se encuentra tu amiga?- esta vez le miré- Supongo que tendría una buena excusa para obligarte a ir a por ella.
- La tenía.- dije.
- ¿Y bien?
- No tengo porqué decírtela.
Se revolvió molesta sin llegar a moverse de donde estaba.
- ¿Tampoco estás con tu novia?
Ni me inmuté. Quería saber hasta dónde sería capaz de llegar April si no le hacía caso. En ese justo momento, pasaron por nuestro lado un par de chicos comentando lo de Lara. Ella sonrió.
- ¡No me digas que esa Lara es tu compañera de habitación y tú amiga!- empezó a reír- Hay que ser imbécil para resbalarse en un puto cuarto de baño…
Ese comentario me enfadó, de hecho apreté las manos en la mesita sin ser consciente. Ella se estaba impacientando.
- ¿Piensas que conseguirás algo ignorándome? Eres muy previsible, Cristel.
Se apoyó en la mesita a mi lado. No, no lo iba a conseguir. Ahora sería yo la que le probara a ella.
- Podría haber ido otra que no fueras tú, y lo sabes. Lo que le ha ocurrido solo era una excusa para…
- ¡Joder! ¿Cómo que una excusa? ¡Tenía la cabeza abierta!- grité cayendo de lleno en su provocación- ¡Es que es increíble tu forma de ser!
- No tengo la culpa de que sea subnormal.
Pegué un resoplido cansada al mismo tiempo que me separaba de aquella mesa para irme.
- ¿Dónde crees que vas?
- ¡Lejos de ti!
Ella me cogió del brazo y me estiró con tanta fuerza que tuve que volver al sitio que antes ocupaba.
- Deja de hacer eso, Cristel. Por tu bien deja de hacerlo.- dijo apretando los dientes.
- Solo has venido a joderme… ¿Tan poca vida social tienes? ¡Lárgate a follar con cualquiera y déjame tranquila!
- ¡Se acabó!- me empujó contra la mesa más de lo que estaba ya- No me hables así… No soporto ese tono de voz.
- Te hablaré como quiera- le dije cabreada- Quítate de encima. ¡Quita!
- ¡Que no me grites! No te lo permito.
- ¿Qué no me lo permites?- solté una carcajada- ¿Y quién eres tú para permitirme o no permitirme? ¡Nadie! ¡No eres mi madre, ni mi amiga, ni nada! ¡Tan solo eres una extraña! ¡Eso es lo que eres! ¡Solo eso! Ni tan siquiera somos nada, ¿recuerdas? Porque todavía no ha pasado nada entre nosotras… Ni pasará. Eso tenlo claro.
- ¡No!- dijo apretándome con fuerza las muñecas- Tenlo claro tú… Ten claro que conmigo no se juega. ¿¡Me has entendido!?
- Que te jodan…- le espeté.
April se pegó más a mí, apretándome de nuevo las muñecas, apretando los dientes con fuerza y con sus potentes ojos azules fijos en los míos. Giré la cabeza, haciendo caso omiso del dolor que sentía en los brazos.
- Mírame…- añadió- Gira la cabeza, Cristel, no te lo repetiré dos veces… ¡Que me mires!- gritó soltándome por fin de una muñeca y cogiéndome de la cara.
- Me haces daño- dije con mis ojos puestos de nuevo en los suyos, desafiantes- Yo no te prometí nada. ‘No esperes nada de mí porque yo no esperaré nada de ti’, eso fue lo que dijiste. ¿Se te ha olvidado?
- Estás a punto de agotar mi paciencia…
- No temo a tus absurdas amenazas… ¿Quieres hacerme algo? ¡Adelante! ¡A ver si tienes valor!
- ¡Que no juegues conmigo!
- ¡Pues suelta!
Comenzamos a forcejear, de tal manera que April trataba de controlarme mientras que yo intentaba zafarme de ella sin éxito. Esta vez no iba a conseguirlo, al menos esta vez resistiría como fuera ante ese dolor que me quemaba en la muñeca. No se cómo sucedió, pero cuando pude soltar una de mis manos, al volver a luchar, le di un guantazo en toda la cara. Me quedé de piedra. Ella solo se separó un instante tocándose la mejilla algo dolorida. Sentí miedo. Sus ojos se volvieron a oscurecer, su rostro se contrajo duramente y noté su rabia como si fuera parte de la mía.
De golpe, volvió a empujarme, esta vez con mucha más fuerza que la anterior vez. Me golpeé de lleno con la mesita mientras ella resoplaba enfurecida. Vi cómo su mejilla iba poniéndose roja a causa de la bofetada.
Esperaba un grito. Un insulto. Esperaba incluso un puñetazo. O algo violento. Sin embargo no dijo nada. Dio un paso atrás sin quitarme los ojos de encima y se fue a toda prisa, llevándose por delante a gente. El corazón me latía increíblemente fuerte, casi podía escucharlo por encima de la música. Respiraba aceleradamente. No centraba mis pensamientos, cada uno decía una cosa, pero cuando pasó un rato, fui consciente de la situación: indirectamente o sin querer, yo había pegado a April… Y esta, de todo lo que podría haberme hecho, decidió irse. ¿Qué ocurriría a partir de ahora?

Ella salió de la casa rápidamente, chocándose con todas las personas que se ponían por donde iba. Pasó por un grupo de chicos hablando, uno de los cuales cazó su brazo al vuelo.
- ¡April! ¿Dónde vas?
- Suelta.
- ¿Qué te pasa?- ella clavó sus ojos en los de él- Estás temblando…
- ¡Suelta!- le chilló.
Él tan solo movió su mano derecha para despedirse de sus amigos y emprendió el camino hacia su coche llevándosela a rastras.
- Vamos, aquí hay demasiada gente cotilla.
- Nico, no te lo voy a volver a pedir…
- Cálmate.
- ¡Estoy calmada!
- No, no lo estás. Estás ardiendo, estás llena de rabia… Tiemblas. Y eso no es un buen presagio.
Desde la distancia hizo abrirse el coche. En cuanto se acercaron, metió a April en el asiento de detrás y él se sentó con ella, poniendo el seguro.
- ¿Qué te ha pasado?- volvió a preguntarle.
- Nada. Todo está bien.
- No me digas que todo está bien, April. Se que no es así.- apenas le rozó la mano- Ardes otra vez. No puedes seguir así, acabarás matándote.
- ¿A ti que te importa?
- ¿No ves que no puedes pasarte la vida con toda esa rabia acumulada? No es normal.
- ¡Nada es normal! ¡Yo no soy normal! Sabes que no puedo hacer otra cosa…
- ¡Sí que puedes! Algún día puedes explotar y hacer daño a alguien, ¿eso es lo que quieres?
- Sé controlarme.
- ¿Tan convencida estás? ¿Has olvidado el día que te desmayaste en clase adrede? La fiebre tardó en bajarte… Tardó en bajarte más que la última vez.- ella se quedó mirando la nada desde la ventanilla- Mira… Te conozco lo suficiente, nunca te pregunto nada, te ayudo en lo que puedo, pero esta vez no me quedaré de brazos cruzados. Si no tienes más cuidado llamaré a tu padre.
- ¿Y qué?- rió- ¿Te crees que lo dejará todo para venir a verme?
- Entonces llamaré a Stessa- ella puso un gesto serio- Y si hace falta… Como sea, me pondré en contacto con Alecc- resopló.
- ¡Ni se te pase por la cabeza! ¿¡Me oyes!?
- Soy el único que tienes a tu lado, porque me preocupas de verdad. Aunque todo sea una locura soy tu amigo… Me da igual que no entiendas el significado de esa palabra.
Ella solo emitió un gruñido. Nico bajó del coche para subirse en el lado del piloto.
- Te llevaré a tu habitación, necesitas una ducha muy fría.- dijo arrancando- Pero no creas que la conversación queda aquí, quiero que me cuentes algo más o te quedarás sola en esto. Además… Hoy he conocido a una tal Cristel y puede que te interese saber de qué hemos hablado.- añadió con una seductora sonrisa.

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