Al día siguiente me desperté completamente sola en la habitación. Eran las siete de la mañana y no hacía ni una hora que me había acostado. Estaba agotada, no podía con mi alma, así que decidí que ese día no me levantaría hasta tarde. Pensé en salir a correr pero deseché la idea por falta de ganas.
Desperté cerca de las doce porque oí ruidos de fondo. Abrí poco a poco los ojos y pude observar a Paula en la cama de Lara, totalmente estirada, leyendo un libro. Me desperecé frotándome los dos ojos.
- Dios… Debo de estar soñando… Sino, no me explico que tengas un libro en las manos.- dije bostezando.
- Que graciosa. Por fin te has despertado, luego dices que la vaga soy yo- dijo incorporándose un poco- Por cierto, ¿y este libro?
- ¿Qué?
- ¿De dónde lo has sacado?
- Me lo trajo Lara. ¿A que no está mal?
- Enseña cosas… No me gusta que los libro enseñen cosas.
- La leyenda de Las Brujas de Salem no es tan leyenda. Quizás haya cosas que sí pasaron.
- ¿Como la magia?
- No solo habla de magia. Habla de cómo gente inocente murió porque tenían miedo de lo desconocido, de cómo en esa época juzgaban las acciones de las personas sin saber la razón de actuar de ese modo, de cómo injustificadamente mataban a personas solo por ser diferentes…
- Un tostón. Prefiero el trozo de la historia.
- El libro es todo un conjunto. Te habla de realidad mezclado con un poco de ficción.
- ¿Lo has acabado de leer?
- Aun no. ¿Por?
- Cuando te lo acabes, me lo prestas.
- ¿Enserio?
- ¿De qué te extrañas?
Dejé a Paula leyendo mientras me daba una larga ducha, inmersa en mis pensamientos, dando vueltas y vueltas a lo de April… Salí a rebuscar en el armario algo que ponerme. No tenía ganas de nada, por tanto opté por ponerme vaqueros con una camiseta blanca sencilla y las Convers blancas y negras que tenía.
- No entiendo cómo puedes haber madrugado y tener esa energía… Seguro que llegaste más tarde que yo y apuesto a que bebiste el triple que yo. ¿Cómo lo haces?
- Soy así, ese es mi modo de vida desde los trece años- dijo risueña.
- ¿No tienes resaca?
- Yo no tengo resaca… La resaca me tiene a mí- dijo con voz de locutor de radio.
Fuimos a ver que tal estaba Lara. Un poco más y no la vemos enterrada entre tantos regalos, además de que parecía un tanto… Ocupada.
- Venga Bayron, haz hueco que nos toca acompañarla a nosotras.- dijo en tono autoritario Paula.
- Pero…
- ¿A qué esperas? Tenemos que hablar de cosas de chicas.
- Pero…
- ¿Aun sigues aquí?
Bayron le lanzó una mirada de desesperación, se despidió de Lara y se fue.
- ¿Por qué le tratas así? Solo me hacía compañía…
- Por desgracia para ti es lo único que te hará como no mejores y salgas de la enfermería- Paula rió- ¿O no?
Le pegué un codazo al mismo tiempo que Lara se ruborizaba. Nos sentamos en la cama para cotillear todas las cosas que le habían traído, le hablamos de la fiesta, la que montaron en la piscina, del último suceso con un profesor… Mil cosas más. Todo para que se distrajera un poco.
- ¿Y ese regalo de ahí?- pregunté con curiosidad.
- ¿Cuál de todos? Desde aquí no veo.
Cogí una rosa algo rara. Rara porque parecía que brillara al tras luz, rara porque debería haberse marchitado aunque fuera un poco… La flor acompañaba a una pulsera de la suerte azul celeste que no había visto en la vida.
- ¿Eso? No tengo ni idea. Me llegó hace poco, pero no llevaba una nota ni nada semejante.
- Igual tienes un admirador secreto- dedujo Paula- Oh… ¿Te imaginas?
- Paula, compórtate- le reñí.
- ¿Qué? ¿Es que no puedo ni dar mi opinión? ¡Acusica!- gritó.
Lara rió. Las dos siguieron charlando como antes, sin embargo yo no podía dejar de mirar aquella pulsera que para mí, tenía un brillo especial. ‘No debería haber bebido aquella cosa ayer’, pensé en mi fuero interno.
escribes muy rápido y este capitulo es muy corto... pero me guta mucho tu historia¡¡ XD pasate por el mio que he colgado el cuarto capitulo XD:
ResponderEliminarwww.sacrificiojuanjo.blogspot.com