miércoles, 1 de septiembre de 2010

Capítulo 24: Las palabras de Karol y la visita a la Directora

April andaba distraída pero atenta a cada movimiento que veía. Se concentró en las palabras justas que soltaría para calmar a la fiera para que quedara en un castigo como mucho o en una regañina de parvulario. De sopetón, una chica se chocó contra ella, haciéndole recular y haciendo también que la libreta que portaba entre sus brazos la chica en cuestión, cayera al suelo.
- ¿Tienes ojos en la cara o eres ciega, niña?
- Perdón, iba distraída- contestó la chica agarrando la libreta.
April la miró con desprecio antes de que sus ojos azules se encontraran con los ojos verdes de ella.
- Oh… April, lo siento, no te había visto.- intentó excusarse Karolina.
- ¿Dónde vas con tanta prisa?- le increpó.
- A devolver esto.
- ¿La libreta?- Karol asintió- ¿De quién es?
- No sé, la cogí prestada sin mirar.- mintió ella.
- ¿Es de Cristel?- se apuró en preguntar April.
Karol se quedó callada, era evidente que no quería decirle el nombre del dueño o dueña porque seguramente querría devolverla en persona. Pues lo llevaba claro…
- Si es de Cristel dámela. He faltado varios días a clase y tengo que ponerme al día… Además, ella ya lo sabe, se la pedí hace poco pero me dijo que la tenía una tal Carolina o Karol… Eres tú, ¿no?
- Se debió equivocar, porque esta libreta es del año pasado, no de tu curso. Se la pedí prestada para comparar las explicaciones.
April se quedó sin saber qué contestar. Empezó a pensar en algo que le hiciera conseguir aquel objeto… No era por devolverlo, sino por el simple hecho de ganar a Karolina esa partida.
- Entonces no es la que busco- finalizó sonriendo- El problemas es que si vas ahora, no encontrarás a Cristel. Se ha ido hace poco.
- ¿A estas horas? ¿Dónde?
- Ni idea- se encogió de hombros- Claro que esta noche la veré, así que si quieres, se la puedo dar yo.
- ¿Esta noche?
- Sí, es que resulta que como Lara no está, voy a aprovechar para que me explique unas cosas- dijo mirándola fijamente a los ojos- De paso le hago compañía.
Karol se quedó sorprendida. Miró la libreta antes de resoplar y volver a los ojos de April.
- ¿Sabes qué? No me corre tanta prisa. De todos modos te agradezco el ofrecimiento.
- ¿Seguro? Quizás esa libreta tenga cola. Puede que Cristel se la tenga que dejar a más gente.
- Tal vez, pero Cris dijo que me la podía quedar todo lo que quisiera.
- Vale… Creo que no me entiendes- April cambió la cara- Necesito esa libreta para ayer. Te he dado la oportunidad de dármela por las buenas, no quieras que te la coja por las malas.
- ¿De qué vas? Ella me la dejó a mí, no a ti.
- Puede que el jueguecito de niña bohemia e inocente sirva con todos, incluso con Cristel, pero no conmigo. Sé qué buscas, se qué quieres… Así que como no me des esa libreta ya, vamos a tener un serio problema tú y yo.
- No, la que va a tener un problema serás tú como vaya a la directora a contar tus hazañas de ‘chica mala’ abusando de, como tú bien dices, ‘niñas inocentes’.
- Créeme que si abusara de ti, te encantaría…
Karol no se esperaba esa respuesta, de hecho no sabía por qué estaba discutiendo con ella, así que quiso pasar por su lado para reemprender el camino, pero April le cortó el paso.
- Vamos, mi tiempo vale oro.
- Pues inviértelo en un banco, pero a mí me olvidas.- acabó Karol.
- A ver niña, puedo decírtelo más alto pero no más claro. Quiero esa libreta en mis manos pero ya. ¿Estamos?
- No, no y cien veces no. Tía, estás para que te encierren, no sé por qué coño Cris te soporta…
- ¿Quizás porque soy mejor que tú?
- Si fuera así no estarías discutiendo conmigo por una puta libreta. ¿En serio es lo que quieres? De acuerdo, cógela- Karol se la tiró a lo bruto- Porque si piensas que necesito una excusa para poder ver a Cris, es que estás más loca de lo que creía.
- No me busques las cosquillas...
- ¡Qué miedo! Creo que esta noche no dormiré por si estás debajo de mi cama.
April avanzó unos pasos hacia delante. Karolina le aguantó la mirada, no como la última vez.
- Eres peor de lo que haces ver, ¿verdad?- dijo April.
- Con gente como tú ni te imaginas lo peor que puedo llegar a ser…
- No sé si sabes con quién estás hablando, de todas maneras ni me importa, solo presta atención a esto: si te cruzas en mi camino de cualquier forma, te pisaré, te humillaré, y acabaré contigo antes de que te des cuenta de dónde vienen los golpes.
- No me das ningún miedo. Haz lo que creas… Porque está claro que si tienes que hacerlo es que la que tienes miedo eres tú. No tengo ni la menor idea de qué crees que pretendo con Cris, pero igualmente, ten claro que voy muy por delante de ti, April.
A ella no le hizo ninguna gracia aquella última frase. Apretó la libreta con fuerza sin dejar de mirarla, tratando de que no se notara lo mal que le había sentado ese ‘voy muy por delante de ti’.
- Si has terminado conmigo, tengo prisa. Y creo que tú también, ya llegas diez minutos tarde.
Karol la esquivó y emprendió su camino. Miró un par de veces hacia atrás para ver qué hacía April, pero ella tan solo se había quedado en el mismo sitio sin moverse ni un milímetro. Dejó de apretar el cuaderno cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Esa no se iba a ir de rositas, pero primero tenía algo más importante que hacer. Trató de concentrarse, de tranquilizarse antes de entrar al despacho… Lo consiguió después de unos minutos.
- Por fin se ha dignado a comparecer, señorita Lemacks. Usted y su puntualidad tendrían que hablar detenidamente.- April se paró en seco delante de su mesa- Tome asiento si es tan amable.
Ella se sentó y puso la libreta encima de sus piernas.
- Supongo que se hará una idea de por qué está aquí, ¿no?- asintió- Bien… Este es un colegio que no admite ningún tipo de malos modales y entiendo por malos modales no ir a clase. Sus profesores merecen un respeto, respeto que usted con ciertas acciones, desprecia.
Su padre nos avisó con antelación del carácter fuerte que tiene, sin embargo su hermana nos aseguró que usted había sentado la cabeza un mínimo y que se comportaría como es debido. Tal vez directamente no haya hecho nada, pero indirectamente creo que ha tenido diversos fallos, tales como no acudir a clase, salir del centro sin avisar, no vestir correctamente el uniforme, entre otras faltas leves… Como comprenderá, debemos dar ejemplo a los demás alumnos sobre la educación, así que sabrá que hay que tomar medidas respecto a usted, ¿correcto?
- Sí.
- Perfecto. En otras circunstancias no dudaríamos en echarla del centro, pero por petición de su hermana y si usted todavía desea estudiar aquí, por el momento solo le impondremos un castigo que no llegará a mayores si se comporta lo que queda de curso. ¿De acuerdo? Esto significa que haremos una excepción si a cambio usted promete hacer el esfuerzo de cumplir con el castigo y centrarse en sus estudios. ¿Está dispuesta a hacer un esfuerzo?
April se quedó pensativa. En realidad, no es que estuviera barajando posibilidades, sino tan solo observaba desde el silencio cada gesto de la directora para ponerla nerviosa. Sin darse cuenta movió la pierna que sujetaba parte del cuaderno, haciéndolo tambalear pero sin llegar a tirarlo.
- ¿Qué tiene ahí, si puede saberse?
- Una libreta. Me la han prestado para ponerme al día.
- Ya veo. ¿Y quién se la ha prestado?
- Cristel. Cristel Brais.
- ¿La señorita Brais?- se asombró- ¿Se lleva usted bien con ella?
A April no le gustó para nada el tono de voz de sorprendida con el que le hizo aquella pregunta.
- Sí.- contestó tajante.
- Comprendo. ¿Se la dio a usted en mano?
- Sin ofenderla… ¿Cree de veras que me dedico en mis ratos libres a hurtar libretas?
- Por supuesto que no, pero…
- Cristel se lleva bien conmigo, no sé dónde ve usted el problema. Si tengo dudas ella me las resuelve y hasta ahora no he intentado matarla ni nada parecido. Si no me cree puede preguntarle, así todos se quedarán más tranquilos.
- No hay problema, señorita Lemacks, puede relajarse. Quizás debería plantear tomarse las cosas con más calma, no como continuos ataques a su persona.
- Le repito que no encuentro el problema al insinuarme…
- No le he insinuado absolutamente nada, señorita Lemacks- dijo la directora algo nerviosa- Tan solo que… Está bien que quiera enmendar sus errores… Nada más.
April miró fijamente a sus ojos, haciendo que bajara la vista hacia unos papeles que tenía sobre la mesa.
- Creo que ya está todo arreglado. Puede irse.
- ¿El castigo?
- ¿Qué?
- Que cual es el castigo.
- Ah, bueno… Ya le asignaremos el que más se ajuste a su conducta, usted no se preocupe.
- Me gustaría empezarlo cuanto antes, así lo terminaré pronto y podré volver a mi oficio de robar libretas.- increpó a la directora levantándose de la silla.
- Su actitud no es la correcta, debería…
- ¿Qué? ¿Flagelarme? ¿Usted puede infravalorarme haciendo insinuaciones que no vienen al caso y yo no puedo reprocharle nada?
- Aquí nadie a…
- Perdone que discrepe. Es obvio, le ha resultado raro que Cristel se relacionara conmigo. ¿Por qué?
- Dice solo tonterías. La señorita Brais es una estupenda alumna, inteligente, con los pies en la tierra. Usted también es inteligente, he visto sus exámenes y puedo asegurarlo… Pero me sorprende que su forma de ser no choque con la de ella.
- Usted no me conoce. No haga como si me conociera.
- Por nada del mundo quise ofenderla. Quizás me expliqué mal a la hora de plantearle las cosas.
- Está bien, si no tiene nada más que añadir…- dijo April encaminándose hacia la puerta.
- Una cosa más.- ella le miró- Sé que es usted la rebeldía en persona haciéndose un hueco en el mundo, pero trate de aprender a colocarse la corbata como es debido.
April le dedicó una sonrisa totalmente fingida antes de cerrar de un golpetazo la puerta. ¿De qué iba todo el mundo? ¿Creían que a ella le podían tratar de ese modo? Si pensaban eso de verdad… Cuán equivocados estaban.

No hay comentarios:

Publicar un comentario