Estaba algo molesta por el comportamiento de April, pero me dije que ya era hora de dejar de pensar en tonterías y centrarme en cosas más importantes. Iba tan rápido que no me percaté de que la puerta de mi habitación estaba entre abierta, así que pegué portazo para abrir como siempre y le di de lleno a Paula, que andaba vagando por el cuarto desde hacía tiempo.
- ¡Coño! ¿¡No has visto la luz, bestia!?
- Uf, lo siento mucho, Paula- dije conteniéndome la risa.
- ¡Eso, encima ríete!
- ¿Yo qué iba a saber que estabas aquí?
- Lo sabrías si te hubieses dignado a coger el móvil.
- ¿El móvil?
- Te has esfumado en mitad de la clase y no has venido a la última, así que te he llamado, pero tú como si oyeras llover.
Me puse a buscar el móvil por toda la habitación. Aparté la cama, miré debajo del escritorio, levanté la colcha y ni rastro. ¿Pero dónde lo había metido?
- ¿No lo encuentras?
- ¿No ves que no?
- Bueno, respira… Tampoco es que tuvieras fotos sugerentes ni nada así- rió.
- Pero tengo las fotos de este verano, números de teléfono, la nueva dirección de mi hermano… ¡Todo!
- Tranquila, ya verás como aparece.
- ¿Y si no? Mi madre me mata…
- ¿Tu madre? ¡Pero si pasa de ti!- le miré- No… Quiero decir que tu madre precisamente…
- Se me olvidó pasar al ordenador las fotos de la boda de mi prima…
- ¿Qué? ¡Te lo dije! Pues sí que te va a matar… Tu madre se curró hasta el tapizado de las sillas.
- Tengo que buscarlo.
Me levanté precipitándome hacia la puerta para abrirla y salir de allí. Recorrí junto a Paula su habitación, los pasillos, el patio, miramos dentro de las clases, miré en mi mochila… No sabía por dónde buscar, lo habíamos recorrido todo.
- ¿Miramos en la enfermería?- preguntó ella.
Mi mente se puso a pensar… En la enfermería no estaría, porque la última vez que la pisé llevaba el móvil en el bolsillo. Si en la enfermería no estaba… Entonces solo me quedaba un sitio en el que no había mirado.
- Em… Paula, ¿podrías ir tú a preguntar a Julia?
- ¿Dónde vas?
- A… A preguntar a Gabriel por si lo ha visto por la verja o algo…
- Vale, pues cuando acabes me mandas una perdida- dijo caminando hacia la enfermería y riendo.
No tenía ningunas ganas de ir al despacho, pero si quería encontrar el móvil, por desgracia tenía que deshacer todos mis pasos. De nuevo subí las escaleras para ir al escondite de April, cuando tropecé en un escalón y de no ser porque me cogí de la barandilla, me hubiese caído hacia abajo.
- Mierda…- dije en voz baja.
- ¡Hey! ¿Llegabas tarde a algún sitio?
Él me tendió la mano para darme impulso y subir el último escalón.
- ¿Eric?
- El mismo que viste y calza. ¿Qué te trae por aquí, princesa?
- Pues… He perdido el móvil…
- ¿Y lo buscas en el último piso?- preguntó sorprendido.
- Sí, bueno, un tanto extraño pero por mirar… ¿Y tú qué?
- Nada. Solo paseaba.
- ¿En el último piso?
Rió antes de que el silencio hiciera su aparición. Por el rabillo del ojo observaba en dirección al despacho, atenta a cualquier movimiento.
- En fin…- dijo suspirando- Iba a dártelo en otro momento algo más… Íntimo.
Se metió la mano en el bolsillo y de él sacó un aparato negro con la pantalla iluminada a causa de las llamadas de Paula.
- ¿Por qué lo tienes tú?
- Se te calló el otro día en gimnasia, creí que te diste cuenta. Quería devolvértelo, en serio… El caso es que como no lo mencionaste se me olvidó que lo tenía y hoy justamente te he visto buscarlo. Es entonces cuando se me ha encendido la luz.
- Dámelo, por favor.
Eric estiró el brazo, pero cuando fui a cogerlo, lo apartó de golpe.
- Creo si te lo diera ahora, perdería una gran oportunidad. ¿Qué tal si me das un beso?
- Eric, necesito el móvil.
- ¡Ahí está la oportunidad! Sería tonto si desaprovechara este momento.
- Tonto ya lo estás siendo… Haz el favor.
Él se limitó a sonreír. Dio un paso hacia atrás para apoyarse en una de las paredes de aquel pasillo.
- Tengo todo el tiempo del mundo, preciosa.
- Yo no. Deja de hacer el gilipollas, Eric, me estás cansando.
- ¡Vaya! La gatita saca las uñas. No conocía esta faceta tuya, Cris… Pero me gusta. Sinceramente te pega más que la de niña de porcelana.
- Sinceramente me apetece muy poco estar aquí discutiendo contigo.
- Si el problema es el lugar, podemos irnos a otro mejor… ¿Quieres?
- ¡Lo que quiero es el puto móvil!- grité.
- Dios… ¿Pero con quién te estás juntando? Menudos humos te gastas. Antes no eras así, eras mucho más… ¿Paciente? ¿O tal vez más tonta?
- ¡Para ya!
Me acerqué hasta él e intenté que soltara el teléfono. Fue en vano, porque Eric alzó el brazo con el puño cerrado.
- Es un simple beso. No significa nada un beso, princesa.- susurró.
- Quizás para ella no, pero para mí sí.
Una voz prominente del fondo del pasillo nos hizo sobresaltar. Tanto él como yo pensábamos que ese piso estaba desierto y Eric fijó la mirada en el oscuro pasillo. Daba la impresión de que había reconocido la voz.
- A ti nadie te ha preguntado, payaso- contestó en plan borde.
- Dale el cacharro ese, tío. No me hagas perder el tiempo a mí también.
- Para empezar, nadie te ha dado vela en este entierro, así que puedes pasar de largo.
Nico contempló a Eric con una mirada seria, algo raro en sus ojos, que normalmente reían al compás de su sonrisa.
- Eric, si no se lo das, te lo quitaré yo. ¿Qué prefieres? Además, no te conviene cabrearme.
Yo estaba al margen de todo eso, tan solo había dado un triste paso hacia atrás por si la situación se iba de madre.
- Que te jodan capullo- añadió entre dientes entregándome el móvil.
Después de despegarse de la pared, me lanzó una mirada de enfado antes de bajar las escaleras a su ritmo, sin perder de vista a Nicholas.
- Gracias- musité.
- De nada… Siento el comportamiento de este imbécil. Normalmente no suele hacer este tipo de cosas.
- Lo sé. Supongo que estará cansado de que le de largas.
- Ese es su problema, tiene que entender que un ‘no’ es un ‘no’. Si no le molas, se busca a otra y punto.
- ¿De qué le conoces?- pregunté curiosa- Si quieres contarlo…
- Claro mujer… Por desgracia el mendrugo ese es mi primo. Mejor dicho, primo segundo, bastante lejano por cierto.
- ¿De verdad?
- De verdad de la buena- finalizó con una sonrisa.
- Nunca lo hubiese dicho…
- Sí, bueno… Por suerte no nos parecemos. En cierta forma estamos emparentados por nuestra familia, pero yo prefiero pasar del tema.- suspiró- ¿Qué hacías por aquí?
- El móvil.
- ¿Solo eso?
- ¿Qué otra cosa iba a hacer por aquí?- reí para poder escaquearme de otra posible pregunta- Nico, te agradezco mucho el gesto… Ahora tengo que irme, ya nos veremos.
- Como quieras. ¡Buenas noches!- gritó al tiempo que bajaba los escalones de dos en dos.
Por fin tenía el dichoso móvil en mis manos. Comprobé carpeta tras carpeta que no faltara nada y que todos los archivos estuvieran en su sitio. Fui a hacerle una perdida a Paula para saber su ubicación, cuando me topé frente a frente con April que venía en dirección contraria. Mientras sonaba la llamada, agaché la cabeza, pero como siempre mi instinto me obligó a levantarla. Ella apenas me miró de soslayo antes de pasar por mi lado y perderse entre el laberinto de pasillos. Colgué parándome en seco. ¿Había llegado al extremo de necesitar cualquier palabra de sus labios, por mala que fuese, para poder dejar de sentirme así? Me agarré el estómago… De ningún modo. Eso no pasaría. Eso jamás ocurriría. Aparté ese pensamiento de mi cabeza y busqué a Paula.
No hay comentarios:
Publicar un comentario