domingo, 19 de septiembre de 2010

Capítulo 33: Serena

La puerta se abrió con un sonoro estruendo y Nico pasó por la puerta con cuidado.
- Has tardado- dijo April.
- ¿Qué esperabas? Hablaba con Cris.
- ¿De?
- Cosas nuestras.
- ¿Vuestras?- increpó ella con un tono amenazante.
- Venía a hablarte de lo que he encontrado, no de Cris.
Ella se relajó sentándose en una de las sillas cubierta por una sábana blanca.
- Dime.
- Bien- sacó un papel- Me informaron de que el libro que buscas desapareció hacía siglos y que ha pasado por muchas manos. Muchísimas- acentuó- Corre el rumor de la maldición que conlleva tenerlo, leerlo e incluso hacer cualquier hechizo que contenga.
- Ve al grano- le incitó.
- Lo compró un coleccionista. Ese es el problema.
- ¿Cuál?- preguntó cansada de tanto misterio.
Nico sacó otro papel que desdobló bajo la atenta mirada de April.
- Mira la foto.
Ella le arrebató el papel para observar detenidamente la foto de un señor medio clavo, con dos ojos marrones grandísimos, nariz de elfo viejo y orejas diminutas.
- ¿Y bien?- preguntó él con una sonrisa.
- No sé quién es- le devolvió el papel- Deja las adivinanzas ya o…
- ¿Te has fijado en el escudo de la familia?
Ella cogió la foto de nuevo y se la quedó mirando. En efecto, detrás del señor se hallaba un escudo familiar con una ‘M’ grabada.
- ¿Magnamara? ¿De los Magnamara del siglo XV?
- XIV- rectificó- ¿No los recuerdas?
- El concepto de que por haber vivido más no quiere decir que me haya conocido a medio mundo, aún no lo entiendes, ¿verdad?
- Hoy estás perdida… ¿Qué pasa? ¿Eres como Sansón pero en vez de cortarte el pelo, te acuestas con Cristel y pierdes tu ingenio? La familia Magnamara englobaba también a la familia Aramada… ¿Te suena ahora?
- ¿Aramada? ¿Cómo Anahí Aramada?
- Su prole, para ser exactos.
- Así que cuando desaparecí, Fredderic y Anahí contrajeron matrimonio… De ahí que Alecc no quisiera que encontrara a Amber, su hija.
- Hijastra. Su hija, Felicia, murió en circunstancias desconocidas.
- Serena…- musitó.
- Anahí fue la que te dejó abandonada en el bosque la primera vez que te hirieron. Ella no te quería cerca de Serena, sabes que eran muy amigas.
- ¿Se vengó? ¿Cómo es que no me enteré?
- Amber ocupó el vacío de Felicia, se mudaron por miedo y ahí terminó todo. Hasta que más adelante nació Eiirin. Ella aceptó la herencia de los Magnamara siguiendo con el negocio de coleccionista.
- Pero el libro lo tenía Serena.
- No siempre… Cuando murió, todo cambió.
April se levantó de la silla algo molesta.
- Me apartó de su lado cuando no debía haberlo hecho.
- Causó problemas, estaba claro que ellos se encargarían.
- Hizo lo que tenía que hacer.
- Venga, si hasta yo sé que aunque fuera otra época, el ejercer magia negra tenía consecuencias.
- Cierra la boca, no estabas allí.
- Que tú estés perdida en el tiempo no creo que sea una buena señal…
- Por mi culpa Serena terminó así. Tengo que arreglarlo. Tienen que pagar.
- April… Eres consciente de que ella… Bueno… ¿Te utilizó en su beneficio?
Ella le fulminó con la mirada. Si las miradas matasen, Nico ya hubiera caído fulminantemente.
- Como vuelvas a insinuar una cosa así, te mato Nicholas. Acabo contigo lentamente y tiro tus restos al mar… ¿¡Lo has comprendido!?
- Perdona…
- Continúa investigando.
- Pero yo…
- No me apetece escucharte más. Guárdatelo para otro día y sigue investigando más a fondo.- contestó con una terrible frialdad en su voz.
- April…
- ¡Que te vayas, te digo!
Él obedeció. Antes de irse, le tiró un anillo.
- Toma, es lo único que queda de Jeremy Thomas Magnamara, el abuelo de Eiirin. Su avión se estrelló cuando consiguió la mejor pieza de su colección. Adivina cual.
Segundos después, Nico no estaba en la habitación. April agarró con desprecio el anillo contemplándolo, dándole vueltas.
- Serena… ¿Qué te hicieron?

No hay comentarios:

Publicar un comentario