¿Qué haría? El tiempo se me vino encima con la cena en la cual estuve ausente, sin prestar atención a nadie, sin darme cuenta de que Paula, Bayron, etc. Cuchicheaban a mis espaldas, queriendo hacerse eco de lo que me pasaba, la razón de estar tan distante esos días. Lo único que tenía claro era que tenía que hacer algo. Y tenía que hacerlo ya, sin pensar, porque como lo pensara tan solo un segundo, seguiría recluida en mi mente, prisionera de todos aquellos pensamientos que no me llevaban a ninguna parte.
- ¿Sabéis algo de Eric?- preguntó Paula.
Bayron negó con la cabeza y me propinó un golpe que me hizo despertar del trance.
- No.- contesté sin saber ni de qué estaban hablando.
- Es que lleva un par de días perdido. Ni siquiera ha venido a ligar contigo, Cris… Eso es sospechoso.
Recordé el pequeño encontronazo que tuvimos en el último piso. Pues si estaba enfadado, que se apañara, a la próxima volvería a hacer el subnormal. Giré la cabeza suspirando, buscando un hueco en el que fijar la vista y volver a perderme entre mis pensamientos, pero en vez de eso, me encontré con April. Me sorprendí porque era la primera vez que la veía en el comedor con todos los demás.
Estaba sentada en una mesa charlando bastante animadamente con una chica de pelo rubio y una estúpida sonrisa pintada en la cara. No paraban de reírse las gracias mutuamente mientras ella se iba acercando a la chica cada vez más.
- … Vas a acabar en la enfermería- alcancé a escuchar.
Me di la vuelta para mirar de dónde provenía la voz que había dicho aquello. Paula me miraba con gesto cansado al ver que no hacía caso a nada de lo que decía.
- ¿Me hablas a mí?- pregunté.
- ¿A cuantas ‘Cris’ ves en esta mesa?- bufó aburrida- Te decía que como sigas apretando así el vaso, vas a acabar en la enfermería.
Quité la mano de golpe ante la atenta mirada de Bayron y Paula.
- Yo no… Estaba apretando el vaso- me excusé.
- Sí lo hacías. ¿Qué te pasa?
Miré de nuevo hacia April haciendo caso omiso a esa pregunta. Me quedé mirando la bandeja antes de levantarme decidida a decirle que no contara con mi presencia esa noche.
- Ahora vengo- dije mirando a Bayron.
- ¿Dónde vas? Si casi no has comido.
- No tengo hambre. Dejo la bandeja y vuelvo enseguida, ¿vale?- añadí sonriendo.
A Paula no le agradó la respuesta pero prefirió no decir nada. Caminé hasta la basura para después dirigirme a dejar la bandeja junto a otras que se llevaban a lavar. Me acerqué lo suficiente como para escuchar las risas de ellas dos, pero entonces no lo tuve tan claro, no tuve tan claro a qué venía, si a decirle que no iba a ir aquella noche o a molestarla por el simple hecho de estar flirteando con la chica.
Desde donde estaba, podía ver cómo April le susurraba cosas al oído que le hacían reír, le rozaba la pierna con una de sus manos y le apartaba algunas veces el pelo de la cara. En determinado momento, ella sacó un papel que deslizó despacio por la mesa, hasta que sus manos se juntaron. Di la vuelta dispuesta a irme, pero al final cedí ante el impulso de parar aquello. Eché a andar hasta la mesa en la que ellas dos estaban sentadas, alejadas de inoportunidades… Menos de mí.
- Esto… April, ¿tienes un momento?- dije carraspeando.
La chica me miró con gesto de fastidio, sin embargo April ni se inmutó.
- Tengo que hablar contigo sobre una cosa.- repetí de nuevo.
- Y no puede esperar.- añadió fríamente- ¿No ves que estoy ocupada?
Acto seguido continuó la conversación como si nada la hubiese interrumpido.
- Está bien, como quieras. Luego no me vengas con tus paranoias cuando no aparezca cuando tú quieras.
Me giré y fui andando pendiente de si hacía o no hacía algo. Por supuesto había picado en lo que le había dicho. Después de decirle a la chica: ‘¿Me disculpas un momento?’ fue detrás de mí hasta que me paré detrás de una columna.
- Espero que tengas una buena excusa para haber hecho esto. Habla ya, que tengo cosas que hacer.- renegó April.
- Creo que tu ligue puede esperar, ¿no?
- Qué quieres- me increpó.
- Decirte algo.
Fijó sus ojos en los míos algo molesta.
- ¿Va o qué? No tengo toda la noche.
- Quiero… - afiancé mis palabras antes de soltarlas- Negociar.
- ¿Negociar?- ella me miró tratando de entender- ¿Negociar el qué, exactamente?
- Pues… Esto. Todo esto.
- ¿Estás tonta o qué? A mí me hablas claro. Aunque no entiendo qué coño quieres, no me ha sonado bien, así que olvídalo porque la respuesta es no.
- Tan solo necesito saber si pararás de atosigarme cuando te de lo que quieres.
- ¿Para esta chorrada me haces venir? No me preguntes cuando sabes la respuesta.
- No, no la sé. Te pregunto si me dejarás en paz cuando… Bueno, si eso.
- Por supuesto- dijo sonriendo- Que no- finalizó con gesto serio.
- ¿Por qué no?
- ¿Acaso te ha sentado mal la comida?- dijo mirándome fijamente- Preguntas cosas sin sentido… Claro que no voy a negociar y claro que no voy a dejarte así como así.
- Por qué.- volví a recriminar.
- Que no me de la gana es una razón de peso para mí. ¿Para ti no?
- No lo suficiente.
- Oye, no necesito darte ninguna explicación. Me perteneces y punto. Si hace falta puedes tomártelo como que eres, de mi colección, la que más a costado de conseguir y por lo tanto, un trofeo. ¿Estamos? Ahora tengo que hacer unas ‘gestiones’ sino te importa.- dijo mirando de nuevo a la chica rubia.
- No quiero ser de tu estúpida ‘colección’… Mucho menos quiero ser tu trofeo. Ni tampoco te pertenezco.- cogí aire- Odio que hagas todo esto.
- ¡Oh! ¿Te vas a poner a llorar?- rió- No seas cría. Este juego no lo empecé yo sola, además, esta mañana fuiste tú la que lo puso más divertido.
- Ésta mañana creí que quería, pero no es así.
- Cristel- dijo con una voz suave- Las dos sabemos cómo terminará todo esto… No lo alarguemos más, ¿vale? Que me estás hartando y al final acabaré violándote por los pasillos, ¡joder!
Me quedé totalmente sorprendida por aquella reacción. April tan solo resopló al mismo tiempo que se pegaba más a mí.
- ¿Qué quieres que te diga si cada vez que te veo me cuesta frenar mis impulsos animales? Lo controlo, pero no soy de piedra…
- Ya veo que no eres de piedra.- fijé mi mirada en la chica de la mesa- Me parece que tu rubia se está mosqueando.
Ella se giró para contemplarla, y yo aproveché para dar un paso hacia atrás que no pasó desapercibido.
- Te puedo asegurar que lo que te revienta a ti al verme con ‘mi rubia’ no se puede equiparar a lo que me revienta a mí verte con otra… U otro- añadió mirándome a los ojos.
- No me molesta… Que estés con otras- le contesté.
- Claro, por eso has venido hasta aquí. Por eso no has podido esperar a que acabara de hablar, ¿cierto?
- Creí oportuno hablar la negociación antes de ésta noche. Nunca sé dónde te encuentras, así que he venido porque quizás después desaparecerías… Como siempre haces- aseguré.
- Está bien. No hay negociación que valga. ¿Contenta?
- En absoluto.
Ella rió falsamente, dirigiendo la vista hacia Paula.
- ¿Qué diría Paulita si te besara aquí y ahora?
- ¿Tanto te interesa saberlo?
- ¿Y a ti?
- Que lo vea Paula, al fin y al cabo, me da lo mismo- April miró hacia un lado- Seguramente me fastidiaría más que lo viera Karol, ¿sabes?
No sé qué me impulsó a pronunciar aquellas palabras, supongo que el hecho de que ella siempre se proclamara ganadora de peleas inútiles, me hizo pensar en alguna manera de ponerla nerviosa o a la defensiva.
- ¿Karol?
- Sí, ¿no la recuerdas? Qué extraño… Ella sí se acuerda de ti. Y de la libreta, la cual pediste ‘amablemente’…
- ¿Qué te ha dicho esa niñata?
- ¿Quieres que te lo cuente?
- No me provoques…
- No lo hago. Simplemente te cuento. Pensaba que éramos amigas y podía contarte mis cosas…- dije con una enorme sonrisa.
Se apartó de mí sin dejar de mirarme.
- ¿Qué habéis hecho?- preguntó.
- Nada, solo hablar.
- De qué.
- De todo, de nada… ¿Qué más te da?
Se revolvió nerviosa aunque no hizo amago de nada, ni de irse, ni de quedarse. En la mente de April se dibujó una escena con las palabras ‘voy muy por delante de ti’, cosa que la enfureció, a pesar de no demostrarlo de cara a los demás.
- Dime qué habéis hecho después de que me fuera.- exigió ella.
- Solo hemos hablado.
- ¡No me tomes por idiota!- dijo sin llegar chillar a pleno pulmón.
- Te digo la verdad- le dije firmemente.
- Por tu bien que así sea, porque como me entere que tú y ella…- no terminó la frase- Te juro que soy capaz de lo peor.
- ¿Te estás oyendo? La que estás liando tú sola con tus propios cuentos.- reí.
- Cállate. Cierra la puta boca. No sigas hablando, no quiero oírte…
Pude ver sus ojos de nuevo oscuros, logré escuchar cómo respiraba aceleradamente y noté un poco de rabia por su parte. Percibía todo eso, pero no lo veía… Por ejemplo, su cara, estaba totalmente relajada, sus facciones no eran para nada de alguien enfadado. Sin embargo ella lo estaba. Sabía que lo estaba.
- April- dije algo preocupada.
- ¡No! No me toques… Ni se te ocurra acercarte.
Me miró una vez más antes de irse del comedor. ¿Qué había sido eso? ¿Qué había pasado? No comprendía absolutamente nada. ¿Estaba bien? ¿Mal? Igual lo había empeorado todo por bocazas… Yo y mi bocaza otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario