miércoles, 8 de septiembre de 2010

Capítulo 27: Charla con Karol

April pasó por su lado chocando adrede contra su hombro, y Karolina se quedó de nuevo quieta delante de mi habitación decidiendo si entrar o no. Claro que ella no iba a entrar en su provocación… ¿O quizás sí? Se dio la vuelta gritando el nombre de April.
- ¡Sigo con ventaja y por delante de ti!
Chilló lo suficiente para que le escuchara. A pesar de que ella tan solo se paró unos segundos, Karol dio por hecho que le había oído perfectamente.

Tocaron a la puerta. Esperaba que no fuera ella de nuevo… Porque sino sería pasarse con tanto agobio. Abrí despacio y no pude evitar resoplar con tranquilidad cuando vi el rostro de Karol emerger desde el otro lado.
- ¡Hola! ¿Qué hay, Cris?
Le sonreí haciendo un gesto con la cabeza para que entrara.
- Vaya, veo que ya te han devuelto la libreta.- dijo mirando hacia la mesa.
- ¿Qué libreta?- miré también- ¿No te la había dejado a ti?- pregunté confusa.
- Sí, pero hoy April me la ha pedido muy amablemente por los pasillos.
- ¿Amablemente?- levanté una ceja- Amablemente y April no son conceptos que puedan ir en una misma frase.
- Bueno… Quizás me abordara un poco…
- ¿Te ha dicho algo?
- Nada importante. Pero creo que a su entender, soy una amenaza o algo.
- Serán imaginaciones tuyas- dije fingiendo una risa.
- ¿Tú crees?- se sentó en la silla- Quizás fui yo la que entendió mal.
- Tal vez.- seguí vistiéndome tratando de aparentar tranquilidad.
- Es que no sé… Me dio la impresión de que estaba mosqueada por alguna cosa.
- Quizás.
- ¿Ella no es tu amiga?
- Hombre… Amiga, amiga, lo que se dice amiga… Tampoco, solo asistimos a la misma clase. Aunque eso no quiere decir que me tenga que conocer toda su vida.
- No, claro.
¿Amiga? ¿Conocer toda su vida? Ni lo uno ni lo otro y sin embargo me estaba planteando muy seriamente ir a verla aquella noche… Decididamente, estaba desvariando por momentos.
- ¿Sabes para qué he venido?- rompió el silencio Karol con una enorme sonrisa.
- Si lo supiera, creo que no te haría mucha gracia.
- ¡Exacto! Es una sorpresa…- se levantó de un salto de la silla- ¡Venía a invitarte a mi próxima competición! ¿A que mola? Tengo entradas V.I.P para ti y si quieres también para tus amigos.
- ¿Entradas?
- Ya sabes lo que quiero decir, chica…
- ¿Chica?
- ¿Vas a venir o no?- preguntó ladeando la cabeza- Mira que es una oportunidad única, que después, cuando sea famosa en todo el mundo, no te haré ni caso.
- Vaya, cuanta sinceridad, ¿no?
- ¡Jó! Respóndeme ya… ¡Que no aguanto la tensión!
- Me lo pensaré.
- ¡Ah! Muy bonito, ¿eh? Muy bonito. O sea, vengo aquí toda ilusionada para hacerte partícipe de una cosa tan importante en mi vida, y tú lo único que contestas es un ‘me lo pensaré’… Ya te vale… ¡Ya, te vale! Luego querrás que yo…
- ¡Está bien! ¡Vale! Iré. Me pondré en la primera fila si quieres, pero para de hacerte la víctima.
- No me hago la víctima. Soy persuasiva.
Se pasó un rato contándome dónde sería, quienes irían a competir, cómo Gabriel le había ayudado a ponerse en contacto con preparadores cualificados y un largo etcétera. Se le veía tan emocionada por hacer lo que más le gustaba, que no tuve cuerpo de cortarle, así que seguí escuchando con atención todo lo que me iba diciendo.
- … ¡Y esa es toda la historia! Para más información, consultar la Wikipedia.
- No se por qué, pero te veo capaz de haberte hecho una Wikipedia tú misma.
- ¡Por favor! No tengo tanta soberbia- me miró y le devolví la mirada- Es que, simplemente, no lo había pensado. Pero oye, igual me pongo a ello… Porque en cuanto gane la competición, seguramente todas las miradas vayan hacia mí.
- Demasiado segura te veo.
- ¡Pues como hay que sentirse!- rió- Además, hasta que no consiga lo que quiero, no pararé.
Aquella frase me sonó al más puro estilo April, por eso no pude evitar mirar a Karol con cara de tonta.
- ¿Qué?- pregunté.
- ¿Qué, de qué?- repitió ella.
- Lo… Lo que acabas de decir.
Me miró con cara de extrañada y no era para menos.
- ¿El qué de todo?
- Eso de… ‘Hasta que no consiga lo que quiero, no voy a parar’
- No pararé- rectificó- Es lo que he dicho. ¿Te parece tan raro? A todo el mundo le gusta optar al premio, ¿no? Tú estudias para conseguir lo que quieres, es decir, una carrera.
- Sí, claro…
- ¿Estás bien? Te encuentro más atolondrada de lo normal.
- No sé… Es como una sensación. Si alguien quiere conseguir algo, hace todo lo posible por lograrlo, pero… ¿Y luego? ¿Qué es lo que pasa después?
- Lo de siempre, que o bien te cansas o bien pretendes superarte.
- Superarte…-repetí.
- En serio Cris, me estás asustando.
- ¿Cómo te puedes cansar? Quiero decir… Cansarte de verdad.
- A eso no se le llama cansancio, se le llama tirar la toalla.
- No… Eso seguro que no…- seguí con mi conversación sin darme cuenta de la mirada que Karol me lanzaba- Si quieres algo vas a por ello, te vuelves cabezota y sigues recto… Es como cuando corro, hasta que no llego a la meta no paro. ¿Es posible que tenga que cruzar la meta para dejar de correr?
- Oye… Tú estás mal… Muy mal.
- ¿No dicen que si no puedes con el enemigo, debes unirte a él?
- Depende en qué casos.
- ¿En casos extremos?
- ¿Hay casos tan extremos en el que la única solución sea rebajarte ante el enemigo?- dijo riendo.
- ¿Rebajarme?
- Si te unes al enemigo, flaqueas. ¿No es peor eso?
Terminé con la cabeza como un bombo, sin ninguna aclaración y tendida completamente en la cama, como si aquella acción me llevara a una solución esclarecedora.
- Cris… ¿Tienes algún problema que quieras compartir?
- Cuando se desea algo, cualquier cosa, cómo haces para… Frenarlo. Cómo haces para que desaparezca del todo o al menos, la mitad… ¿Cómo se logra?
- Teniéndolo. Teniendo en tus manos eso con lo que has soñado. Alcanzando por fin la meta, como tú dices.
Me incorporé encontrándome con sus ojos, esos ojos verdes que te hacían la vida más sencilla con el simple gesto de reflejarte en ellos.
- Me da la impresión de que hoy la adulta eres tú y la niña llorica yo.
- Todos necesitamos desahogarnos. El que más o el que menos, vive con sus propios temores, con sus demonios... Todo el mundo se autodestruye al negarle a alguien la posibilidad de ayudarle.
- Pues creo que acabas de hacerlo.
- ¿El qué?
- Ayudarme.
Ella tan solo me dedicó una sonrisa y una mirada de complicidad que agradecí profundamente. Era verdad, en cierta manera me había ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva, desde otro ángulo más próximo al de April. Si ella lo único que quería era un polvo, dicho de golpe, quizás dándole esa oportunidad se aburriría, se cansaría… Y tal vez, solo tal vez, me dejaba en paz lo que quedaba de curso. No más acosos, ni dobles sentidos, ni seguimientos de todo tipo… No más ella. No más April.
Eso pensé en caliente, pero cuando Karol se marchó, meditándolo fríamente, aquel plan iba a fallar. Seguro. Porque igual ella encontraba esa situación divertida y lo empeoraba todavía el doble.

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