Su voz casi retumbó por toda la estáncia...
- ¡Perfecto entonces! Nos veremos en breve… No, gracias a usted, caballero… Claro, que pase un buen día- cerró el móvil fijando sus ojos en los de ella- ¡April, tengo una estupenda noticia para ti! ¿Sabes aquello que andabas buscando? ¡Puede que lo haya encontrado! Increíble, ¿eh?- añadió guardándose el aparato en el bolsillo.
El chico se paró en seco cuando April se llevó una mano a la cabeza. Él le miró preguntándose qué le pasaba, hasta que miró hacia la cama y me vio a mí. Abrió los ojos de par en par.
- ¡Coño!- miró de nuevo a April- Digo que… ¿Esto no es el cuarto de baño del último piso?- decía caminando hacia atrás- Me he confundido… ¿Pero qué hago aquí? Siento el estorbo, misteriosas desconocidas a las cuales no conozco de nada.
- ¡Nicholas! ¿Quieres dejar de hacer el inútil? Ya has metido la pata, así que no trates de arreglarlo, ¡payaso!- gritó caminando hacia él.
- ¿Y qué se yo que estaría aquí contigo? ¡No soy adivino! ¿Vale?
- Esto… ¿Hola? Sigo aquí.- dije en voz alta.
- Nico, ya hablaremos.-contestó ella en tono de enfado.
- Pero es que… Es importante.
- Si me dejáis vestirme, me iré…- interrumpí.
Nico me miró de arriba a bajo. Ella le dio un golpe en el hombro.
- Sí… Mejor me voy yo. Lo siento, Cris, no sabía que tú y April… Em… Adiós.
Dicho y hecho, él desapareció de nuevo en la oscuridad de las empinadas escaleras. Me giré para mirarla. Ella en silencio me devolvió la mirada pero siguió a lo suyo.
- Conocías a Nico.
- ¿Preguntas o afirmas?
- Actuabas a través de él.
- ¿Preguntas o afirmas?- repitió otra vez- No te equivoques, Cristel. Él y yo solo somos socios.
- ¿No habláis de nada?
- De nada relacionado contigo, si es lo que preguntas. Tengo otras cosas en la cabeza.
- ¿Qué es eso que buscas?
- Nada.
- Nico mencionó…
- A ver, ese ‘nada’ significa que te metas en tus asuntos, ¿estamos? No quieras saberlo todo acerca de mí.
- Eso sería imposible- le repliqué.
- Me estás resultando algo pesada…-fijó sus ojos en los míos- ¿A qué esperas para vestirte?
Murmuré algo para mí mientras buscaba mi ropa. Terminé de vestirme antes que ella por lo que me fui directa hacia la salida sin dirigirle la palabra.
- ¡Ey! Te dije que te vistieras, no que te fueras.
- Me tienes harta. Y encima la culpa es mía por seguirte en tu estúpido juego. Al final siempre soy yo la que acaba recibiendo.
- ¿Por qué dices eso? Tengo que hablar con Nico, por eso te estoy dando prisa.
- Es tu manera de hacer las cosas. Lo odio.
- Bueno, puedes hacer las cosas bien, mal o al modo April… Por mi experiencia, mi modo es más efectivo.
- Que sí, que vale. ¿Me puedo ir ya?
- No.- dijo poniéndose una camiseta.
Caminó hasta mí y me cogió de la muñeca. Acercó lentamente sus labios a los míos.
- Te molestas por nada…-añadió a pocos centímetros de mi boca.
- ¿Por nada? Que utilices a alguien para que indague sobre mí, no es ‘nada’…
- Yo no sabía que tú y él os conocíais. Es más, si lo hubiese sabido, le hubiera dicho que se alejara de ti.
- ¿Por qué?
- Porque eres de mi propiedad.
Iba a recriminarle que no me tratara como si fuera un objeto comprado por ella, cuando me calló con un beso. Seguimos así hasta que su móvil volvió a sonar.
- Será mejor que conteste. Si ves a Nicholas dile que suba.- me di la vuelta para emprender el camino- Y Cristel… No te alejes demasiado hoy- finalizó guiñándome un ojo.
Bajé por el pasadizo y salí del despacho. Me di de frente con él, que esperaba sentado en un escalón, aferrado al móvil.
- April te busca- dije cortante.
Acto seguido continué mi camino hasta que Nico me frenó.
- Espera, Cris… Por favor.
- Tengo prisa.
- En serio, lamento mucho no haberte dicho que conocía a April. Pero entiende que es… Complicado.
- ¿Complicado el qué? Ahora comprendo la razón de tu sorpresa en la fiesta.
- Sí, claro. Cuando me dijiste que te llamabas Cristel tardé en ubicarte, pero entonces ya era tarde.
- Por eso me diste aquellos consejos… Sabías perfectamente de quién te estaba hablando.
- No, eso sí que no. Lo que hablé contigo se quedó entre tú y yo.
- Eres un chivo expiatorio…
- ¡Venga ya! ¿De verdad crees que le conté a April nuestras conversaciones? Dijera lo que te dijera estaba claro lo que iba a pasar.
- Genial, así que iba a hacer una estupidez y me dejaste hacerla. Eso no suma puntos a tu favor.
Paró de andar y yo con él.
- Cris… Me caes de puta madre, eres un cielo de niña, pero baja de las nubes… April gana. Siempre. Más vale que eso se quede grabado en tu cabecita.
- Dime entonces por qué te has sorprendido antes.
- Pues… Verás… Es que… Quizás no diera por supuesto que lo hicieras.
- ¿Qué no hiciera qué? ¿Acostarme con ella?
- Sí.
- ¿Por?
- Preguntas mucho. Principalmente. Además no eres… No eres como las otras.
- ¿En qué sentido?- pregunté confusa.
El teléfono de Nico le vibró en la mano.
- Mira, aplacemos esta charla para otro día, por favor. Te prometo que te responderé a lo que pueda. No quisiera que te hicieras una idea equivocada sobre mí.
- Para eso ya es algo tarde.
- ¿Entonces?
Giré la cabeza dando un resoplido. Moví la pierna sin darme cuenta antes de cruzarme de brazos.
- Está bien. Pero con la condición de que no le digas a ella que vamos a hablar.
- Gracias, Cris.
Se fue, pero a medio camino se dio la vuelta, me dio un beso en la mejilla por sorpresa y volvió sobre nuestros pasos para encontrarse con April.
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